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La puerta de Shamballah (el corazón: la habitación de Dios)


Blog para promover un movimiento interactivo en el marco del trabajo de síntesis, presentado como Pangeosis.
El trabajo de síntesis se concibe para liberar la conciencia
colectiva. Se basa en el conocimiento y el control de la energía universal.
Se refiere a cada ser humano y a su responsabilidad.
Recurre especialmente a los líderes: políticas, sociales, económicos, profesionales, científicos, educativos y sanitarios y espirituales y religiosos.

Charlas-talleres-conferencias-armonizaciones

Convivencia de Pascua en abril: Almenara de Tormes (Salamanca)

en la casa de formación de los misioneros de la providencia

organización: Iñaki Mendizabal/Irun.

A consultar

En el blog de la escuela universal de la vida:

2016 A la puerta de la Gran Transición

sábado, 21 de noviembre de 2015

Respuesta a los ataques del 13 de noviembre en París.

Paris es una de las ciudades que forman parte del corazón del mundo. Se trata por lo tanto de un atauqe al corazón de la humanidad. Es muy significativo que los ataque provengan del Medio Oriente quees el plexo de la tierra como el reflejo de todos los seres humanos. Esta región recoge la amalgama de los sentimientos y pensamientos positivos y negativos de todos nosotros. Todo está relacionado. Si nuestros pensamientos y sentimientos son negativos reforzamos las energías de extremismo, radicalismo, terrorismo, fundamentalismo, integrismo, racismo, puritanismo, irrealismo y fanatismo. Enviamos como las ondas de radio, vibraciones a la noosfera de la tierra que se acumulan en nuestra casa la Tierra en los lugares más receptivos a estos egrégores energéticos. Tal como ocurre en nuestro cuerpo, donde está la parte más débil, allí es donde más golpes recibimos.

Este fin de semana estábamos en Barcelona, tal como lo venimos haciendo desde hace más de veinte años, para encuentros intercambios y comunicaciones sobre nuestras investigaciones en relación con la armonización de nuestras relaciones. Es nuestra respuesta a las necesidades que surgen con el tiempo nuevo. El sábado estábamos en el centro de Espiritualidad de San Felipe Neri en Nena Casas y el domingo en el centro Aves (de duelo) de la calle Córsega. Aunque últimamente hay una menor participación, constatamos una inquietud y un hambre y sed crecientes para poder sobrellevar los problemas de una sociedad cada vez más complicada, dividida e incoherente. Lo que se vuelve cada vez más claro después de hechos tan violentos como los recientes atentados de Paris.
El ser humano está descubriendo que la vida orientada principalmente hacia el interés y el enriquecimiento personal tiene como consecuencia reforzar la división y exclusión social. Es un sistema que alimenta las dependencias y frustraciones a las que todos contribuimos. Conduce a desigualdades, injusticias y violencias, además de facilitar las manipulaciones de aquellos que tienen los monopolios y poderes de todo tipo. Automáticamente contribuye al crecimiento de la convicción de que la paz sólo sea posible a través de luchas y conflictos. Nuestra sociedad tan altamente civilizada, está sometida desde siempre a la ley animal del macho dominante, según la cual la mujer no tendría otro lugar que el de ser un elemento subordinado, productor y de ayuda cuidados indispensable para la vida del hombre ? ¿¡Acaso los hombres que salen de su vientre son superiores a su fuente!?  Incluso ¿sería acaso la voluntad de un Dios « sólamente masculino » ? ¡Se diría que todavía vivimos en la época de las Cruzadas ! Nuestras relaciones son automáticamente confundidasy dominadas por la lógica del guerrero que debe luchar para distinguirse por su supuesta grandeza, con todas las consecuencias de miedos, sufrimientos y enfermedades de todo tipo a lo que conduce.
Las con nosotros mismos, el entorno (la tierra) y el otro se vuelven cada vez más injustas, incluso incontrolables  y caóticas. Esta « tendencia de cada uno para sí » paraliza y divide la coherencia social de la masa de personas. Le vuelve cada vez más vulnerable y acentúa la crisis.
A pesar de las buenas intenciones de muchas personas y asociaciones que manifiestan su voluntad de cambio no son capaces de crear una unión solidaria y fraternal permanente. Hay un descontento total y una indignación que no son capaces de conseguir un cambio concreto formando así una bomba escondida. Los accidentes y atentados a la vida unen a las personas pero ¿cuántos y por cuánto tiempo ? Gritamos alto y fuerte nuestra indignación « yo soy Charlie » pero en realidad no somos más que « charlots o charlatanes », vagabundos de muchas palabras, que no consiguen tener un comportamiento justo y efectivo. Mostramos una solidaridad momentánea para reivindicar sobre todo nuestra libertad individual pero nos olvidamos de mantenerlas en el nivel colectivo de las sociedad mediante acciones concretas. Aparentemente no vemos otra cosa que este viejo sistema de culto a los intereses individualistas está condenado a desaparecer por sus propias debilidades. Y no sólamente se separa de las fuentes de vida espirituales sino que además las destruye en nombre de un ídolo, un Dios material o espiritual.  
Todos somos, como jardireso en un gran campo. Cada uno trata de trabajar su pequeña parcela de terreno a su manera. Si fuera posible querríamos poseer el terreno del otro bajo el pretexto de que sería más rentable por el hecho de mejorar la tierra a nuestra manerala haría mejor políticamente, socialmente, económicamente, científicamente, espiritualmente o religiosamente. Además trabajando con ideas, supuestamente de alta espiritualidad, pretendemos poder imponer la perfección limitada de nuestra manera de ver como la única válida. ¡Hasta qué punto ignora la comprensión humanael verdadero sentido de la Gran Vida Única ! Incluso trabajado con bonitas ideas espirituales, todavía no sabemos alcanzar un acuerdo mundial para mejorar este gran campo planetario. « Si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en la fosa  (Mt 15,14 ; Lc 6,39).
No nos cuestionamos las consecuencias de nuestros actos individuales, ni nuestra responsabilidad con relación al conjunto. Actuamos principalmente guiados por el miedo y no por una conciencia colectiva y constructiva para el bien de todos. Persequimos la carrera « del crecimiento de nuestro dinero y bienes y nuestra salud individual » sin cuestionar su sentido en el contexto. ¿Acaso podemos pedir a nuestros dirigentes una actitud diferente a la nuestra ?
¿Cuándo nos liberaremos de estas tristes constataciones ? ¿Qué sentido tendría continuar hablando de la lucha por la paz y mantener la esperanza si no aceptamos que la clave de los cambios es la solidaridad permanente entre todos nosotros, aprendiendo el uno del otro ? La solidaridad consiste en vivir el acuerdo de permanecer unidos continuamente y concretamente hasta ser más coherentes. Es el salto cuántico del principio de armonización entre los seres humanos. Le dará por fin a las dimensiones de la revolución francesa su verdadero sentido.
La igualdad  sin acuerdos de solidaridad en relación a compartir el espacio y los bienes conduce a conflictos contínuos y desequilibrios en la tarea de compartir los beneficios del trabajo humano.  La libertad sin tener en cuenta las necesidades vitales reales de cada uno conduce a reacciones violentas como única salida a la acumulación de frustraciones. La fraternidad sin una valoración del potencial de servicio de cada uno a la vida colectiva significa una división y malgasto de fuerzas que conduce a inestabilidades y luchas de todo tipo.  
El principio de la solidaridad es el gran olvido de la revolución francesa. Ante todo era una reacción, a veces bastante violenta, a favor de las tres dimensiones básicas (bienes, condiciones y valores) de la vida social.  En efecto, la cuarta dimensión, la de la solidaridad, o acuerdo social, todavía no está realizada puesto que supone el despertar de la conciencia colectiva mediante la interactividad participativa de cada uno.  Debido a su división incapaz de ver esta realidad frente a frente, salvo en caso de amenazas como actualmente después de los atentados, ningún responsable de la humanidad puede resolver las actuales crisis a pesar de sus buenas intenciones o promesas. Sin la unión solidaria correrán siempre por detrás de de los hechos de las crisis. ¿Para cuando se completará en Francia la cita con la solidaridad ?  
¿Acaso tenemos alguna otra solución que la de actual de una manera más eficaz y concreta hacia la unión solidaria y fraternal de nuestras fuerzas por encima de nuestras diferencias de convicción, raza o religión ? Nuestra juventud quiere un nuevo orden.  Si no lo ponemos en marcha su descontento puede hacerse tan grande que no tendrían otra solución que revolucionarse.
Nos queda algo de tiempo antes de que las crisis mayores se abatan sobre nosotros y destruyan el orden existente por la fuerza a causa del inmobilismo  de nuestra inconsciencia colectiva y la falta de la solidaridad concreta. Para ello se nos ha revelado el proyecto MaRoPa. Claramente parece un sueño utópico para el pensamiento dualista actual. Es por lo tanto la traducción concreta del potencial del diseño evocado por la Gran Invocación. Este proyecto no pertenece a nadie en particular. Es la simple síntesis, la recolección de los deseos del paraiso en cada uno, reunidos y puestos en una forma de acción concreta de avance hacia un nuevo orden de esperanza y de justicia. Estamos dispuestos a darnos la mano como símbolo de paz y fraternidad, incluso a abrazarnos corazón con corazón. No tendremos necesidad de ritos o iniciaciones especiales para ello.
Su realización no depende por lo tanto de una sola persona, sino de la participación de todos aquellos que, sintiendo la resonancia en lo más profundo de si mismos tengan la convicción de que la creación de un mundo mejor sea posible. Sería suficiente que hubiera una masa crítica mínima de personas que se comprometan a unir más abiertamente y constantemente sus fuerzas al servicio del mayor bien del conjunto más allá de todo tipo de diferencias. 
Es como en un montón de composto de desechos de jardín. Desde qie el 1 % comienza a fermentar todo el montón se transforma en abono.  Si una masa crítica crea una unión concreta en la prespectiva de una solidaridad fraternal mundial permanente, todo el mundo cambiará. Tenemos necesidad de esta unión para poder expresarnos como iguales ; para liberar nuestras faltas de comprensión y amor ; para la mejor valoración del potencial (talentos) de cada uno, para armonizarnos mutuamente nuestras cortas visiones para poder unir nuestras fuerzas más allá de nuestras diferencias, condición par una paz duradera ; y finalmente para poder vivir en la abundancia de la alegría compartida celebrando la vida en todo lo que hacemos como un servicio al mayor bien para todos. Si no elegimos comprometernos en un gran movimiento de convergencia mundial de solidaridad fraterna, el mundo irá hacia un caos cada vez más conflictivo.
Todo está vivo, todo es interactivo, de esta manera con la unión de un porcentaje de personas, el sueño de un mundo mejor puede hacerse realidad. Su fuerza de coherencia, de orden fraterno dinámico, belleza y solidaridad son mil veces más fuertes que el conjunto de todas las fuerzas divididas que actualmente existen en la tierra.
En el espíritu de síntesis del Instructor del Mundo.

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El hombre, al pensar en cosas mundanas, toma afición en ellas

El ser espiritual, al pensar en cosas celestes, supera a los límites de sus sentidos humanos para entrar en su naturaleza divina

De la afición del hombre nace el apego

De la liberación del ser humano divino nace el desapego frente las pasiones de las relaciones humanas

Del apego nace la codicia

De las justas relaciones con uno mismo, los demás y el entorno nace la gracia

De codicia nace la ira

De la gracia nace la paz interna y externa

De la ira, productora de decepción, nace la angustia

De la paz, productora de satisfacción, nace la alegría y de esta su madre: nuestra asunción espiritual

La depresión confunde la memoria, destruyendo la razón

La asunción espiritual aclara nuestra memoria por encima de la muerte, instruyéndonos en la síntesis de todos los talentos en el Principio de unión de nuestro Padre Divino: la extra-lucidez del oír, del sentir, del ver, del elegir y del discernir. Son las bases de la creación y de nuestra creatividad.

Unen nuestras pequeñas mentes con el entendimiento del amor inmenso que anima nuestro corazón con la luz del Espíritu-Madre de toda la sabiduría del Padre. Manteniendo está luz focalizada, nuestra alma se eleva hacia el Principio Padre-Madre Creador para despertarnos en la Luz de Cristo-Buda, que hace de nosotros hijos e hijas, manifestaciones de experiencias vivas de esta esta triple unión divina como, hermanos y hermanos divinos.

La estrella de Pascua

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Los chakras de la Tierra