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La puerta de Shamballah (el corazón: la habitación de Dios)


Blog para promover un movimiento interactivo en el marco del trabajo de síntesis, presentado como Pangeosis.
El trabajo de síntesis se concibe para liberar la conciencia
colectiva. Se basa en el conocimiento y el control de la energía universal.
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A consultar

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2016 A la puerta de la Gran Transición

jueves, 30 de agosto de 2012

El libro de la vida: parte 1

Parte 1: El contexto cósmico del libro de la vida

El capítulo 5 del libro del Apocalipsis (la Revelación) menciona el libro de la vida. El significado de este libro me apareció a medida que desarrollaba una nueva astrología cósmica, más en coherencia con la astronomía moderna. Se trata de la vida universal de la creación desde su nivel abstracto hacia su nivel concreto, quién, como un libro, se abre et se desenrolla.  Contiene el diseño divino de la vida cósmica con sus distintos niveles de la realización de la conciencia, de amor y de sabiduría. La palabra libro (líber) quiere pues decir la liberación o el desarrollo del plan divino, lo que revela su voluntad.
Contiene el diseño divino sobre la forma de códigos de canalización de la energía cósmica en todos los niveles vibratorios de la vida en el universo. No afectan sólo los mecanismos quánticos del mundo material sino también las vibraciones cualitativas de los niveles sutiles espirituales. Esto diseño contiene todo el potencial de la creación con sus proyecciones y sus efectos en todos los niveles, así como la memoria (akashica) de sus realizaciones. Prevea por tanto los planes del desarrollo no controlado o fatal (inevitable) de las cosas que los planes de rescate y de recuperación que suponen una canalización y armonización por una intervención consciente.

El conjunto de estos códigos se conocía en el pasado como el Merkabah. (mer: el carro, ka: doble espiritual, ba: alma y cuerpo) La palabra significa entre otras el carro o el caballo de la vida, el cuerpo en lo encaminamos encarnándonos (montamos). El caballo simboliza el cuerpo con el alma, el doble espiritual. En la tradición Hindú tenemos el retorno de Krishna con o como Kalki (ka-al-ki), su caballo de avatar. Esto gran código es como un vórtice que indica los principios para controlar (acemilar o asimilar) las energías de nuestro cuerpo. El Merkabah significa también el árbol de la vida del Kabala o el trono descrito en el capítulo 4 del libro del Apocalipsis.

 
Se puede decir que contiene el ADN cósmico o las llaves (sellos) que conducen hacia la fuente. Es formada por un séptuplo dimensionalidad que se repite ad infinitum sobre una escala que se estira y se desdobla de sí mismo desde el mundo abstracto non manifestado hacia el mundo de la manifestación, formando así la pluridimensionalidad de la creación. Es, de la forma envuelta, que el libro del Apocalipsis hace mención para mostrar el movimiento perpetuo de la energía cósmica que une siempre las manifestaciones à sus origines  o fuentes.
Se puede doblar el libro o abrir cualquier página (nivel), aparecerá siempre el séptuple código cuya base es la imagen del trono, tal como descrito en el libro del Apocalipsis sobre el capitulo 4. 


Libro doblado y abierto, estirada 
Se podría hojearlo o proyectarlo sobre fenómenos, hechos y personas para descubrir sus orígenes o causas, sus relaciones, sus realizaciones y sus efectos.
El desarrollo del libro de la vida forma también un cáliz que une el universo original con el universo creado, lo que es el sentido de la vida y la búsqueda del Grial.
Descubrí que el libro era representado al nivel galáctico por la constelación de Géminis. Esta constelación focaliza uno de los doce arquetipos de la conciencia cósmica. Cuatro de estos arquetipos están prácticamente realizados en la tierra. Estos cuatro arquetipos son las formas pensadas básicas o los principios de base de la manifestación del universo. 

Si comparamos el universo con un ser humano, la humanidad llegó a la rodilla de la conciencia cósmica del hombre celeste, representado por la constelación del Cristo-Buda cósmico. Es el nivel de la estrella Sirius, llamado también la fuente del mental superior o logoico, la puerta del  mental colectivo divino o también la estrella de Buda, el Gran Instructor de la humanidad hacia el mundo abstracto. Es el nivel del mental  de síntesis o el nivel del acuerdo básico de las manifestaciones con sus fuentes. La conciencia de síntesis es la base de la evolución superior de la conciencia. Nos conduce hacia mundo causal de la quinta dimensión y a continuación hacia los niveles y dimensiones superiores de los estados de conciencia de síntesis y la conciencia divina con la perfección de sus relaciones y de su evolución (Orión).

Hay que señalar que el retorno actual del Cristo vincula también la energía de Sirius y su vibración del mental de síntesis. En efecto, para progresar, el mundo tiene que encontrar el acuerdo de armonía entre causas y efectos que se encuentra detrás toda manifestación. El progreso de la ciencia preparó el terreno pero sigue siendo difuso por falta de apertura de su visión espiritual. La vuelta del Espíritu del Cristo aportará la comprensión de la ley de síntesis. Debe abrir la comprensión cuadrada y cartesiana del ser humano hacia la comprensión circular y global que es la base de la conciencia de síntesis. El Espíritu del Cristo “abogará” en el ser humano para este cambio, indispensable para liberarlo de su actitud fatal hacia sus relaciones con las causas y efectos. Las conoce bajo el nombre de karma, pero demasiado en el sentido negativo e incontrolable, debido a que ignora los acuerdos o “relaciones cualitativas” con sí mismo, el otro y su ambiente planetario, solar y cósmico. 

Podemos representar el proceso del desarrollo del libro de la vida por esta imagen que representa:
1. En cumbre: el mundo abstracto del universo absoluto de la energía universal de la fuente. Es el universo del potencial no manifestado con la imagen de la geometría sagrada del trono que contiene el funcionamiento del plan divino sobre todos los niveles posibles.
2. El universo transitorio que concentra la energía de la fuente proyectándola según una idea del plan divino en un punto de luz que es el principio de la manifestación o el big bang para nuestro universo.
3. Abajo: el universo manifestado cuya nuestra vía láctea forma parte.
Entre la cumbre y la parte baja hay el túnel de transición que baja la calidad vibratoria del mundo abstracto a una vibración que permite la manifestación hasta el plan físico. Eso pasa por el código del trono envuelto o comprimido como un túnel, dando a la energía universal la matriz dinámica de la forma con la información de sus acuerdos que deben conseguirse.
Una vez realizada la forma, el código original se repite ad infinitum, como un holograma en todos los niveles de la idea del plan manifestado. Con todo, a medida que el código se desarrolle en la realización de la idea, se manifieste en forma de polaridades que reflejan por una parte la forma manifestado y del otro lado la fuente. Nada puede manifestarse sin esta polaridad.
En nuestra galaxia este desarrollo se hace según las doce signos del zodíaco. Dividen la galaxia en dos partes como un libro que se abre. Una parte, a vibración más elevada, afecta la fuente, la otra parte a vibración más moderada es el fundamento del universo manifestado en la cual encontramos nuestro sol y su sistema planetario con su relación con las Pléyades, la Osa Menor y Mayor y Sirius.
El equis (X)  del universo absoluto u original forma los cuatro arquetipos vivos que, dando orden a la energía de la fuente, la permite concretizarse en los cuatro constantes o dimensiones de la manifestación  del universo. Hay la manifestación misma en formas o espacio, pues las condiciones o el movimiento de la manifestación por la transición del tiempo, la fuerza de las manifestaciones o su sentido de información y la identificación de esta diversificación triple en un acuerdo. Es la base de toda coincidencia, en caso contrario nada puede manifestarse ni ser conocido. Vivimos al menos pues siempre en cuatro dimensiones pero, debido a la experiencia del último ciclo solar, olvidamos la dimensión del acuerdo o la expresión del sentido.
Vemos este al nivel cósmico. El cuádruple código universal se desarrolla sobre tres posibilidades de manifestación: un polo positivo, un polo negativo y entre los dos un centro de transición, neutro o libre. Esto  resulta en las doce constelaciones del zodiaco (4x3). Canalizan las energías en doce arquetipos de la conciencia cósmica. Como toda manifestación es polarizado, los signos del zodiaco tienen dentro si mismo el doble. Se puede identificar como un elemento progresivo, dinámico, eléctrico  (o masculino) y un elemento conservativo, pasivo, magnético (o femenino). Finalmente el zodiaco representa veinticuatro (ancianos) arquetipos (2x 12) de canalización.  
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Detallemos los signos que nos interesan por el momento.
La Constelación de Piscis canaliza las energías cósmicas como expresión de la luz de la manifestación material o del mundo. Toda energía es luz, si no, no puede ser ni vista y ni comprendida. Es la base de la manifestación del universo mismo.
La Constelación de Aries canaliza las energías cósmicas como expresión de la luz de la vida.
La vida cambia las condiciones de las manifestaciones y de su radiación luminosa. Esta variación es la causa de la ley de atracción y de repulsión y de nuestra sensibilidad.
La Constelación de Tauro canaliza las energías cósmicas para dar a toda manifestación y la vida un sentido o movimiento direccional de perfección luminosa. Toda energía transporta por su esencia de luz información inteligente y pues comprensible.
La Constelación de Géminis por fin canaliza las energías cósmicas hacia la luz de la conciencia de las relaciones, de los intercambios, por la identificación y la diversificación en la unidad. Esta conciencia interactiva se expresa a través el doble (Castor y Pólux) que encontramos en la polaridad, la dualidad y la oposición, entre cuanto más y menos, en el electromagnetismo, la materia y la antimateria, el absoluto y el relativo, el abstracto y el concreto, el bien y el mal o también la mecánica cuántica de la ciencia y los niveles de calidad vibratoria de la conciencia (que faltan a la ciencia). 

Hay que señalar que la tierra, a nivel mental cósmico, está al final de su ciclo de desdoblamiento que conducía el ser humano a la conciencia de la individualidad y la separación aparente. Era una experiencia de identificación por la divergencia de las expresiones de los sentimientos y pensamientos y por los conflictos. Comenzó al final del tiempo monolítico de la Atlántida hace alrededor 10.250 años. Era una experiencia necesaria para poder construir la próxima etapa de la conciencia de grupo y de la conciencia colectiva de los niveles espirituales de la conciencia universal.

La tierra entra pues en un nuevo ciclo del mental cósmico donde el mental humano podrá empezar coincidir con el mental divino y entrar en la quinta dimensión del mundo causal de las fuentes de la vida. Es un ciclo de luz que está representado por la Constelación del Cáncer. Esta Constelación canaliza las energías de la masa inconsciente hacia la luz. La conciencia de si-mismo personal encuentra la consciencia del otro, abriendo la dimensión del acuerdo dentro de una conciencia de unidad superior. Desde el punto de vista de la tierra el sol entra en el signo de Acuario o en las energías de las fuentes de Vida. Pero desde el punto de vista del sol estamos ya en un tiempo de transición solar.

En efecto, la nueva astrología cósmica coloca el sol en su curso galáctico en medio de las energías de la Constelación de Cáncer. Además, su posición entre Sirius, los Pléyades, el punto central del Osa Mayor (GrAU) y Menor (Pau) lo ha puesto en una posición de transición para entrar en una  dimensión superior que ella de nuestra tierra. Así el sistema solar se acerca de la vibración cualitativa invisible del mental superior del universo que canaliza el sol central Sirius.
 
En concreto, el sol esta aumentando su actividad interior de fusión, debido a una absorción de antimateria (véase el contexto cosmico-solar-planétario actual) que causa una intensidad más elevada de su luz (luz blanca). Los efectos son legión. La cantidad y la calidad de los fotones son importantes para la vida y especialmente para la transmisión de la información inteligente en el cerebro y para  el despertar de la conciencia. Lo que nos importa es que entramos en las condiciones cósmicas para iluminar el peso ciego de la inconsciencia de la masa para liberarnos de ella y entrar en la conciencia de  grupo y, más allá,  en la conciencia colectiva planetaria y la conciencia cósmica con todos les niveles de vida que contiene.



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El hombre, al pensar en cosas mundanas, toma afición en ellas

El ser espiritual, al pensar en cosas celestes, supera a los límites de sus sentidos humanos para entrar en su naturaleza divina

De la afición del hombre nace el apego

De la liberación del ser humano divino nace el desapego frente las pasiones de las relaciones humanas

Del apego nace la codicia

De las justas relaciones con uno mismo, los demás y el entorno nace la gracia

De codicia nace la ira

De la gracia nace la paz interna y externa

De la ira, productora de decepción, nace la angustia

De la paz, productora de satisfacción, nace la alegría y de esta su madre: nuestra asunción espiritual

La depresión confunde la memoria, destruyendo la razón

La asunción espiritual aclara nuestra memoria por encima de la muerte, instruyéndonos en la síntesis de todos los talentos en el Principio de unión de nuestro Padre Divino: la extra-lucidez del oír, del sentir, del ver, del elegir y del discernir. Son las bases de la creación y de nuestra creatividad.

Unen nuestras pequeñas mentes con el entendimiento del amor inmenso que anima nuestro corazón con la luz del Espíritu-Madre de toda la sabiduría del Padre. Manteniendo está luz focalizada, nuestra alma se eleva hacia el Principio Padre-Madre Creador para despertarnos en la Luz de Cristo-Buda, que hace de nosotros hijos e hijas, manifestaciones de experiencias vivas de esta esta triple unión divina como, hermanos y hermanos divinos.

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