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La puerta de Shamballah (el corazón: la habitación de Dios)


Blog para promover un movimiento interactivo en el marco del trabajo de síntesis, presentado como Pangeosis.
El trabajo de síntesis se concibe para liberar la conciencia
colectiva. Se basa en el conocimiento y el control de la energía universal.
Se refiere a cada ser humano y a su responsabilidad.
Recurre especialmente a los líderes: políticas, sociales, económicos, profesionales, científicos, educativos y sanitarios y espirituales y religiosos.

sábado, 25 de agosto de 2012

La reconstrucción del cuerpo del Instructor del Mundo: 1ª parte


Cada manifestación del universo se encuadra en la proyección de un plan o diseño divino de perfección, llamado también el libro de la vida. Este plan es llevado y ejecutado por espíritus donde cada uno tiene su rol específico. Estos espíritus se clasifican según el amor o la consciencia realizada en, por y con el rol que han aceptado desde su creación para participar en este diseño. A esta clasificación se le denomina jerarquía. No se trata de una orden de sumisión a un poder dominante o abarcante tal y como tenemos la costumbre de comprender con nuestra mente humana limitada. Se trata de un rango de espíritus que según y cómo liberan el potencial divino de su principio Creador.  Este rango les permite entrar en los secretos del plan divino en general  en tanto que pueden entrar  en el plan de su propio rol como elemento de su principio original de Creador.  Este acceso se realiza según su liberación, o según el nivel de energía creativa amaestrada que les permite cooperar más intensamente con la realización del diseño divino.

Según este diseño, la tierra ha sido creada para funcionar como un diafragma o cámara de intercambio entre los mundos más densos, concretos oscuros e inconscientes y los mundos más sutiles, abstractos, luminosos y conscientes. La tierra es para el universo como el bazo en nuestro cuerpo. Tiene una función de asimilación entre los extremos, generando a la vez la diversidad necesaria y la regeneración de la unión en la vida cósmica. En este sentido la Tierra juega un papel de referencia única y universal en nuestra galaxia sin ser por otra parte el centro físico. Esta función específica ha hecho considerar a la Tierra como un elemento “fallido” de la creación, traducido por la historia bíblica como la caída de los ángeles. Lo que quiere decir, no pertenece totalmente al mundo sagrado, espiritual celeste, ni al mundo de la oscuridad infernal. Es una cuna cósmica para la vida divina en todos los niveles del universo, como el bazo es la cuna de todas las células de la sangre y órgano de autogeneración. El reconocimiento de este papel le convertirá en un planeta sagrado, que es el desafío del plan divino en los tiempos actuales. La Tierra según el plan divino no es un elemento fallido, sino por el contrario un elemento “crucial” en su perfección.
Cíclicamente los diferentes niveles de la vida cósmica se reencuentran más intensamente en la tierra, como en la actualidad, que se engrana un escalón importante en la evolución del universo. Es la imagen de la escalera de Jacob. En estos decisivos momentos, seres humanos avanzados pueden atraer a sus cuerpos encarnados aspectos superiores de su espíritu, realizados en la Tierra o en otros planos del universo. Responden a las necesidades de la evolución del diseño planetario que es evocado e invocado. Siendo conocidas estas cualidades espirituales, desde el pasado lejano de la Atlántida, como los atributos de los ancianos o los iniciados. Desde el fin de esta época la fisión entre espíritu y cuerpo (materia) ha separado los mundos superiores de los mundos inferiores y ha conducido a la fisión atómica para que el papel de cada elemento, de cada ser y de cada planeta pueda ser descubierto y que cada uno pueda participar según su nivel en un nuevo movimiento de fusión.  
En la actualidad se habla de los maestros ascendidos, lo que no es una verdad absoluta, puesto que los espíritus de los ancianos continúan perfeccionando su potencial en diversos niveles y entre otros en forma humana, aunque ellos mismos no sean conscientes de ello, en la mayor parte de los casos, a causa de la ley de separación que siempre domina en la tierra. El ciclo de la vida es eterno y universal como Dios mismo. De la misma manera era conocido el Anciano de los Días, el Servidor del Mundo, el Padre del Mundo o aquel que tenía el papel de conducir la Tierra y su vida, con la humanidad hacia su destino. Se le llama también Adam (atma o adem, que quiere decir respiración de la vida).
Cada vez que los aspectos superiores realizados de un Espíritu se encarnan, se puede hablar de la reconstrucción del cuerpo del maestro. Este proceso conlleva una atracción de los mundos paralelos que están ligados a su campo de interactividad. Se les confunde fácilmente con la verdadera manifestación del maestro. Se trata por ejemplo de diversos fenómenos que abren las dimensiones normales de la vida de la manifestación a otras dimensiones astrales, supra astrales e incluso más sutiles. A lo que siguen manifestaciones y signos extraordinarios, por ejemplo cruces de luz u otras, una intensificación de la clarividencia y clariaudiencia u otros sentidos espirituales, canalizaciones, multiplicación de apariciones y visitas extraterrestres, de adumbramiento…no es por lo tanto este último fenómeno el que constituye la verdadera reconstrucción del cuerpo del maestro.
Aparte del fenómeno de la exteriorización de la jerarquía espiritual, se habla también del Instructor del Mundo. Se trata del Padre de la humanidad, y también de la Madre (Gaia). La finalidad es simple: unir espíritu y cuerpo y todos los niveles del cielo y de la tierra. En relación a la reconstrucción del cuerpo del Maestro, en el caso del Instructor del Mundo, Jesús nos lo había advertido. Es necesario comprender que la reconstrucción en el contexto del nivel de evolución mental actual del ser humano no tiene sentido salvo que el Espíritu Instructor realmente se materialice en el plano humano con el fin de estar a la misma altura de cada miembro de la humanidad. No hay una comunicación real salvo que sea en la misma longitud de onda. Es una ley física que a su vez es espiritual. El Instructor del Mundo viene pues a iluminar y no a adumbrar. Se trata pues de la construcción de un cuerpo luminoso en un hijo de hombre común, que vive las condiciones comunes, siendo asimismo testigo de este fenómeno autoiniciático. Únicamente de la manera en que  pueda ser creíble y se pueda comunicar de una forma humanamente comprensible es la vía que conduce al principio Creador Padre, sin menoscabar el libre albedrío de cada uno y provocar una sumisión por ceguera espiritual. Es preciso que el ser humano permanezca totalmente libre tocado por la esencia pura de su alma y que sea iluminado hasta el corazón físico de su espíritu encarnado donde esta esencia divina y luminosa ha sido fijada para la duración de todas sus encarnaciones sobre este planeta la Tierra.
La reconstrucción del cuerpo del Instructor del Mundo sigue 7 aspectos que se corresponden con los 7 centros de la galaxia, los 7 centros del sistema solar, los 7 centros de la tierra y los 7 centros del cuerpo humano. Estos cuatro niveles forman las cuatro dimensiones básicas de la manifestación del universo.
Tratemos de describirlas:
1.    Aspecto voluntad: la energía de base o el aspecto espacial del plan del universo.
Primeramente se trata de la liberación de la memoria desde el origen o las fuentes. También es la liberación de la memoria más allá de la muerte. Es el aspecto del Instructor del Mundo y del Anciano de los Días según la coherencia del plan divino.  

Plano galáctico: es el mundo de la Constelación de Escorpio con el mundo divino de Antares. Es una de las mayores y más viejas estrellas de la galaxia. Refiere al mundo Anterior absoluto o Creador y a la confección del plan divino del universo con su sabiduría (Athena). Es también el mundo de los avatares (padres). Son espíritus del principio Creador que velan eternamente para enseñar o educar haciendo salir el potencial que existe en todo lo manifestado.  
Plano del sistema solar: el mundo de Martes (rojo = Kog, gallo), del guerrero espiritual que cumple el plan concentrando su voluntad en la victoria de la luz sobre la oscuridad. Es el trabajo mental continuo de la revelación mediante la comprensión sobre la incomprensión. 
También es el mundo de Plutón, de lo invisible que reina sobre toda manifestación y lo atrae todo sobre él. Lo no manifestado es poseedor de la abundancia.
Plano planetario: la zona del lago Victoria (cuna de la humanidad y de la vida planetaria) donde el espíritu desciende al cuerpo humano. (Se convierte en un barrizal dantesco, el símbolo nauseabundo del cinismo capitalista. Leer el artículo en Jeuneafrique.com : Lac Victoria : "La pesadilla de Darwin" y sus avatares).
Este es el punto donde la energía expedida a la humanidad está bloqueada por los paradigmas de un mundo revuelto que no puede hacer otra cosa que autodestruirse si continúa ignorando el sentido del plan divino. Este lugar está directamente ligado con la Cruz de la Victoria (Pirineos Orientales), lugar de expresión del despertar mundial espiritual en el país del Gallo (Francia).  
Plano humano: le coxis: centro de nuestra supervivencia (aspecto femenino) : la raíz o soporte de la energía vital, enrollada como una serpiente. El desarrollo “armonioso” de esta energía es la base de la nobleza espiritual por la que la luz hace regenerar el cuerpo. No se trata de forzar la subida de las energías  (Kundalini)  sino de una intensificación progresiva según la armonía física, emocional, mental y espiritual en todo el cuerpo y a todos los niveles permitiendo que la luz divina (el manto blanco de gloria) se enraíce de forma permanente y pueda expresarse progresivamente a través de todos los actos, todas las palabras y todos los pensamientos. 
El método  es la aceptación de compartir en sintonía. Se trata de llegar al mismo espacio de vida con sus cercanos y similares y con todos trabajando el enraizamiento en relación con todos los aspectos de la vida. 
2. Aspecto amor incondicional: la energía de condicionamiento o del movimiento evolutivo que transita el plano del universo. El amor incondicional es la fuerza creativa del plan divino o su transparencia. Es el aspecto cíclico del tiempo.
La energía de amor incondicional es la transparencia de la verdad universal. Une todos los polos opuestos y todas las diferencias mediante la unión en una consciencia superior. Esta energía constituye la esencia pura del alma y su orden perfecto.
Está presente en el corazón (el centro energético de unión) de toda cosa y por excelencia en el corazón del ser humano despierto. Es la energía emocional y mental puras, no condicionadas. Amor es más que estar enamorado o tener sentimientos de atracción. Es la unión del corazón y del alma. La esencia pura y divina del alma es el aspecto Jesús (Yoshua) del Instructor del Mundo.   
El aspecto voluntad del plan de la liberación de la memoria de las fuentes de vida y la fuerza creativa del plan constituyen la iniciación a la recreación del mundo.  Es la doceava iniciación espiritual o la tercera iniciación superior en la naturaleza divina del hombre. Está ligada al aspecto “sol invicto” o la victoria espiritual sobre la luz material del sol. El cambio del sol (hacia el 6º sol)  está ligado al sacrificio de la luna o su desintegración. 
Todo ello es la consecuencia de la absorción de una masa antimateria absorbida (el segundo sol) por el sol el 5 de enero de 1989 tal y como estaba previsto por la visión maya.  

Plano galáctico: es el mundo de la victoria del espíritu sobre la materia, de la consagración de la materia a la luz, simbolizada por la diadema real de 7 estrellas de la Constelación de la Corona Boreal con la estrella más brillante Gema. Esta estrella o centro sagrado de la galaxia, es como una gema que contiene cristales que atraen la luz de los secretos de la creación. Esta luz de transparencia ha permanecido escondida por la oscuridad de la inconsciencia y su incomprensión.
Plano del sistema solar: es el mundo de Venus, el doble astral de la Tierra. Venus contiene el secreto de las relaciones justas. Permiten la ascensión a la vida sutil (como la ascensión de Jesús hacia su plano astral de maestro ascendido) y la unión con el principio universal del amor universal (el estado de ser del Cristo). Las relaciones justas suponen un trabajo de armonización a través de diferentes estados que conducen a la liberación de la transparencia: aceptación, confrontación, interactividad y transformación por coherencia, orden belleza y unión.  
Plano planetario: es la zona del Mar de Banda o del fuego planetario (erupciones de magma) que testimonian la vitalidad de la tierra. Es la zona de iniciación del planeta en las energías del fuego cósmico y sus relaciones. Esta zona evoca el amaestramiento de esta energía en el plano de la consciencia y las relaciones y efectos del comportamiento humano sobre esta energía, tanto en el plano material como en el espiritual.  
Plano humano: el sacro: es el centro de difusión de las energías en nuestros cuerpos. El aspecto sexual de estas energías está directamente ligado con el potencial creativo del alma humana. Esta energía da directamente acceso al alma, su potencial, sus realizaciones y sus efectos positivos y negativos. Es la razón por la que a esta energía le denomina sagrada y localizada en el sacro. Sagrado quiere decir hacer la ligazón con todo. El hombre que realiza la unión con el todo se vuelve sagrado e integra la esencia de su naturaleza pura, creativa y divina. Se convierte en Jesús (Yo sé que yo soy: una experiencia viva de Dios).    
El método es el compromiso en la convivencia, sin prejuicios, estando dispuesto a estar abierto a todos y a todo con una actitud de respeto total y suavidad. Todo esto demanda una profunda compasión, o ponerse a la altura del otro, y de perdón, o aceptar la experiencia del otro como una iniciación, adaptada a su nivel de consciencia alcanzada.  Es el método de la sincronía  o el de entrar en las mismas condiciones o movimientos transitorios (tiempo) del otro sin perderse.

3. Aspecto inteligente activo: el amor es expresión de energía de luz inteligente o de sabiduría en acción. La inteligencia estructura las divergencias y las fuerzas opuestas o excéntricas en la unión en su justo medio. El aspecto despertar en la luz del espíritu, estando en el justo medio es el aspecto Buda del Instructor del Mundo: ser consciente. La consciencia es la comprensión de la relación entre el mundo concreto y el mundo de la luz. Las energías densas se transforman por el despertar de la consciencia y esta se concretiza en la materia mediante un proceso de fusión.

Plano galáctico: es el nivel del justo reparto de las energías en los fenómenos de la manifestación. Está representado por la Constelación del Dragón (o Naga, la serpiente de Buda). Su perfección consiste en encontrar el justo medio entre las desigualdades de las fuerzas alrededor de una fuerza central o centro de unión, representada por: Thuban (Thulé, el polo norte celeste hace 5000 años). El justo reparto, o iniciación superior espiritual (la 11ª después de la 10ª de síntesis), es la segunda iniciación superior del ser humano en su naturaleza divina. El dragón con Thuban o plexo galáctico simboliza el centro de estructuración inteligente de equilibrio o el guardián que abre la ventana (svastika) hacia los tesoros de la vida: la belleza, la realización, la superación de los límites en el éxtasis o la contemplación de la perfección.
Plano del sistema solar: es el nivel de Mercurio o Hermes y el caduceo, que simboliza la sensibilidad por el orden. El aspecto de mensajero divino. No se trata del orden legal y artificial de los humanos, sino del orden orgánico, dinámico y creativo que se crea a través de la armonización de nuestra vida creando relaciones más justas con nosotros mismos, el otro y nuestro entorno cósmico. Ello implica la unión de los polos opuestos y de la dualidad entre cuerpo y espíritu, entre masculino y femenino y la ausencia de búsqueda de dominio por imposición, influencia o poder artificial.   
Plano planetario: es el nivel neurálgico de la humanidad que se concentra en el Medio Oriente alrededor de Irán Irak. Esta zona evoca todas las pasiones, todos los extremos y todas las ilusiones del conjunto de los seres humanos que impiden el orden y el buen funcionamiento entre individuos y colectividades y entre las naciones y las naciones unidas. Esta zona evoca también el justo medio entre los diferentes niveles de intereses y la relativización de estos intereses en su justo contexto de valores humanos como servicio al mayor bien del conjunto de la humanidad. La estructuración inteligente de estos intereses como valores humanos es el gran desafío de la humanidad en este momento.
Esta valorización es la base de la fraternidad universal entre los humanos y el objetivo del Instructor del Mundo.   
Plano humano: es el nivel del plexo solar o la estructuración inteligente y armonizada de las energías en el ser humano. Se trata de la energía de la paz mediante la sanación de todos los desequilibrios y del peso de las deformaciones del pasado. Se trata de un trabajo de armonización y de liberación de todas las frustraciones, injusticias y conceptos mentales y espirituales, sobrepasados o mal comprendidos, causa de sufrimientos, enfermedades y conflictos repetitivos. 
El método es el sostenimiento de toda iniciativa de buena voluntad y buena intención que permite guardar el libre albedrío y la expresión auténtica del alma. Es el verdadero sentido de la cooperación o el método de la sinergia que reúne y equilibra las fuerzas en una unión libre y liberadora del peso ciego, manipulador de la masa inconsciente, manipulada a su vez. (La unión hace la fuerza). El sentido de la sinergia es la justa dosificación de los esfuerzos puestos en común para el mayor bien de cada uno. Es la base del trabajo de sanación del Instructor del Mundo y de toda sanación entre los seres humanes.
El parámetro de este trabajo es la belleza de la expresión que va pareja con la simplicidad en la forma. Es el trabajo de descondicionamiento de los límites, impuestos en el tiempo por las estructuras humanas.

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Del apego nace la codicia

De las justas relaciones con uno mismo, los demás y el entorno nace la gracia

De codicia nace la ira

De la gracia nace la paz interna y externa

De la ira, productora de decepción, nace la angustia

De la paz, productora de satisfacción, nace la alegría y de esta su madre: nuestra asunción espiritual

La depresión confunde la memoria, destruyendo la razón

La asunción espiritual aclara nuestra memoria por encima de la muerte, instruyéndonos en la síntesis de todos los talentos en el Principio de unión de nuestro Padre Divino: la extra-lucidez del oír, del sentir, del ver, del elegir y del discernir. Son las bases de la creación y de nuestra creatividad.

Unen nuestras pequeñas mentes con el entendimiento del amor inmenso que anima nuestro corazón con la luz del Espíritu-Madre de toda la sabiduría del Padre. Manteniendo está luz focalizada, nuestra alma se eleva hacia el Principio Padre-Madre Creador para despertarnos en la Luz de Cristo-Buda, que hace de nosotros hijos e hijas, manifestaciones de experiencias vivas de esta esta triple unión divina como, hermanos y hermanos divinos.

La estrella de Pascua

A ver en el blog de la escuela universal de la vida: La estrella de Pascua

Los chakras de la Tierra