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La puerta de Shamballah (el corazón: la habitación de Dios)


Blog para promover un movimiento interactivo en el marco del trabajo de síntesis, presentado como Pangeosis.
El trabajo de síntesis se concibe para liberar la conciencia
colectiva. Se basa en el conocimiento y el control de la energía universal.
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2016 A la puerta de la Gran Transición

jueves, 23 de marzo de 2017

El cambio de las vibraciones de la Tierra: parte 1 y 2

Parte 1: Introducción:


Encontramos muchas páginas en Internet sobre los cambios de las vibraciones de la tierra como serian evidencias. Apenas nos dan explicaciones más fundamentales. Pues, hemos intentado a profundizarnos en el tema, colocándolo en un contexto interactivo y coherente lo más amplio posible.

Hay un principio fundamental que tenemos a retener y que experimentamos cada momento de nuestra vida: todos los elementos de la creación son interactivos y emiten ondas que tienen una influencia directa o indirecta sobre lo diferentes niveles cualitativos de las vibraciones de la energía en el universo. El resultado es que cada elemento esta rodeado por una forma o contorno energético de interactividad más o menos complejo y luminoso. Para medir estas vibraciones, existe entre otros la escala de Bovis, en uso por los radiestesistas.
Las vibraciones energéticas corresponden al desarrollo de un plan de evolución para el universo en cual hay subplanes para cada uno de sus diferentes niveles.  La ciencia reveló varios códigos inteligentes, calculables para explicar su desarrollo. Se codifica pues todo proceso en forma de información que hace referencia al desarrollo y las consecuencias de las relaciones de interactividad entre los elementos del universo, aunque la ciencia tenga algunos problemas a comprender los elementos no directamente visibles. Nuestro ADN forma parte de estos códigos.
 Como el ADN, estos códigos se conectan a la velocidad de la luz que es constante en la transmisión de información inteligente en la manifestación del mundo físico. Con todo, más que aumenta la intensidad de la luz, una parte de la transmisión de su información luminosa inteligente escapa a la interactividad directa del mismo nivel por agujeros (negros) en túneles de aceleración. Es comparable a un parte de nuestra comunicación que no llega directamente al otro. No la reconoce porque no está preparado a ser receptivo al tema en cuestión. Los elementos no compartidos se absorben y transforman como una clase de reserva de luz trascendente de universos paralelos. Escapan a la percepción material densa, pero no a los niveles más sutiles de la percepción de una conciencia evolucionada. Al final de esta aceleración se encuentra los puntos mágicos de la iluminación y finalmente el punto de luz (big bang) de la creación y de cada uno de sus elementos.
Hay códigos particulares para conducir las relaciones entre todos los niveles de los mundos creados. Hay códigos más universales a medida que llevemos una mirada más universal que conecta los mundos más concretos o materializados con los mundos más abstractos o más espiritualizados. Cuanto más que nos concentramos en el mundo material, más que sus vibraciones serán baja, más que nos orientamos hacia el mundo abstracto, más que sus vibraciones se elevarán. Hay pues toda una gama de frecuencias de ondas o vibraciones según el nivel del mundo material o espiritual considerado cuya amplitud o el extendido de impacto sobre el medio ambiente puede también variar según la información inteligente que puedan transmitir.
En informe de la tierra conocemos las vibraciones hertzianas que son resonancias de la evolución de las vibraciones cósmicas sobre la ionosfera de la tierra y su magnetismo. Constituyen una cavidad de resonancia vibratoria (resonancia Schumann) o cuerpo energético que tiene la forma de una red geométrica a nivel más material. Al nivel más sutil forma un octaédrico, dividido en dos pirámides imbricados, uno en el otro invertido, llamado Merkabah de la tierra o el vehículo de su luz espiritual. Este patrono energético de interactividad de las distintas vibraciones de la manifestación existe también para nuestro cuerpo.  Este contorno  de radiación luminosa se llama también Merkabah y forma dos tetraedros imbricados. Representamos ambos estructuras de luz.
Encontramos las vibraciones hertzianas también en las notas musicales que forman la resonancia de una armonía cósmica más elevada. Tienen una importancia especial y constructiva en la música sagrada por su modulación específica de armonización y elevación que pueden evocar  en nuestro cuerpo. Pide con todo la condición de una escucha inteligente despertada que apoye la presencia vigilante de una interpenetración empática y que permite ser en un estado alertado aguda de una evaluación positiva. Las vibraciones hertzianas también se conectan pues a la sincronización vibratoria del funcionamiento de las distintas partes de nuestro cerebro y el sistema energético de nuestro cuerpo. 

La vibración de la materia densa de la tierra es, debido a sus resistencias, naturalmente más baja que la vibración de los cuerpos dotados de movimientos de vida activa. Éstos tienen a su vez una vibración más baja que los cuerpos dotados de una conciencia. Por fin, la intensidad de las vibraciones sube según el nivel de la conciencia realizada. Tienen una influencia más importante según la amplitud o la extensión de su relación con la conciencia.

Con estos elementos podemos profundizar nuestro sujeto en la parte 2. 


Parte 2: Los acuerdos de vibración y el simbolismo del Merkabah:

Un ojo atento se dará cuenta que las estructuras del Merkabah del ser humano tiene 8 puntos (correspondiendo a los 7 chakras de diferenciación y el chakra (8°) de su unión encima de la cabeza). Evocan el sello de Melchisedech, relativo a la evolución de la vida humana. El de la Tierra tiene también  8 puntos. Une los 7 centros o niveles de su materia con los 3 centros de su espíritu, que forman el campo colectivo de unión de la conciencia de los reinos. Actualmente el centro 3 (plexo de la tierra está dividido entre Bagdad 3a y Hongkong 3b. El centro 3a desparecerá en el futuro.

Ambos evocan la estrella de David que es una simplificación geométrica en un solo plan de representación de la esfera vital sagrada del Merkabah. La estrella de David (Magen David o escudo de protección de David) también sello de Salomón (añadiendo 6 puntos de estrellas), evoca la unión del mundo divino del Creador y del ser humano a través de los 7 rayos del prisma de luz en el dinamismo de su Alma Única Monádica (AUM) del Espíritu Uno. Es más que un símbolo judío pero un código celeste que expresa la construcción de la vida por la unión de 6 unidades o triángulos (energías triples) de construcción alrededor de un hexágono que tiene la superficie del conjunto de las 6 unidades. Escomo un holograma fractalizado. Los 6 que se unen en este centro forman la unión de los 7 que es igual a un conjunto (1∞) en movimiento eterna, o 8(=1∞), símbolo del infinito de la creación. Estos cambios de nivel de cálculo es un principio del cálculo de síntesis.

La estrella de David hace referencia a las 7 lámparas delante el trono del libro del Apocalipsis (Apo: 5:4). A notar que el espíritu del rey David estaba una experiencia del espíritu de Melchisedech.
Como ilustración representamos aquí una síntesis por superposición de diferentes niveles de los códigos vitales celestes fundamentales: la estrella de David y los sellos de Salomón y de Melchisedech y la rosa de la vida: todos se concentran al rededor del movimiento infinito de la vida o el 8.
Evocan 4 niveles de acuerdos que resultan en 32 elementos (ADN cósmico) :
                                    
1/acuerdo básico de la manifestación espacial: (do8)           
6 = (6 en 1) = 7 en ∞ = 1 x 8 (=8hz)

2/acuerdo transitorio del tiempo (sol4)        8x11 = 88∞ (80-88hz)                                   ondas gamma de conexión corazón-alma, ondas angélicas)

3/acuerdo de intensidad luminosa (la5)            8 x 111=888∞ (880-888Hz)                           ondas crísticas - sincronización corazón-cerebro-alma- monada ser superior)   

4/ acuerdo de armonía con la evolución cósmico: 8 x 1111= 8888∞ (8888Hz o 8,888 KHz - ondas divinas de liberación kármica en la unión con la conciencia del Espíritu Uno).

 El número 8 es la expresión de la totalidad del creado en informe a los ciclos cósmicos que conocen 4 niveles o acuerdos etéricos. No olvidan que la base de la armonía musical es formada por la octava de 8 notas. Cada acuerdo de 8 corresponde a una puerta estelar que da, en la orden, acceso a uno 1 de 4 éteres del universo. Se vinculan el uno con los otros como 4 vivos que estimulan mutuamente la armonía de sus relaciones.
Encontramos: 1. el éter de la manifestación física o química; 2. el éter astral de la diversificación y evolución vital; 3. el éter de fuego (luz) o de la información inteligente de la conciencia y 4. el éter primario o divino de la unión del Espíritu Uno. Estos acuerdos están vinculados a la posibilidad de la regeneración y activación de nuestro ADN.

 La llave de los códigos de las otras cifras en informe de la cifra 8 debería buscarse en la secuencia de su forma energética que mencionan (p.ex. 1 = origen de unidad o esencia de unión; 6 = involución; 9 = evolución. Para pasar de un acuerdo al otro, es necesario pasar un número de vez suficiente por los 12 elementos (zodiaco) o piedras de construcción de la pirámide o jerarquía de conciencia. Cada paso causa una aceleración. Así a la undécima vez la puerta del nuevo acuerdo se abre. Pasa entonces un salto en el aritmético que se repite a cada nuevo acuerdo. Es decir, todo se reduce a un sistema trinaría de 3 unidades básicas: 1 y 8 y 9 (1+8) alrededor de un punto cero o neutro de unión. Este sistema parece más conforma a la realidad energética que el sistema binario de la informática.
Esquema explicativo de los acuerdos:

  8 x 1= movimiento básico infinito de los 7 rayos de luz de la manifestación en 1 movimiento infinito.

 8 x 12 = 88 (=96 - 8 o 8 x 11) (coeficiente: 11) (96=punto de transformación por involución et evolución)

88 x 11= 888 (968 - 80) (coeficiente: 11-0,9091 = 10,0909…) (punto de unión)

888 x 11= 8888 (9768 - 880) (coeficiente: 10,0909… - 0,081891… = 10,009009…) (punto de fusión).

La vibración 8hz es el sello vibratorio, dicha de Melchisédech, a partir de la cual la vida puede desarrollarse. Hemos visto más arriba que este sello forma parte del triple código 8 (o 8 base de la evolución de la vida; 88 doble dirección, ascendiente y descendiente universal de la evolución espiritual y 888: dirección pluridimensional infinita y múltiple de la conciencia universal). Este triple código 8 es el código universal y consagrado (como el ADN) de nuestro universo que conduce a la realidad de la unión divina (8888).
Estos códigos se inscribirían en el corazón del sol central del universo de Acuario (estrella alfa, Sadalmelik: la estrella afortunada de rey – de allí también el nombre Melik-sedech, sonido que hace referencia a la sede del lugar (de miel) del paraíso, mel-sedes). Contienen tres etapas o puertas, llamadas también puertas estelares. Se abren para el individuo y/o la masa, cada vez que una determinada vibración esté alcanzada por la realización de las experiencias acumuladas en un ciclo de su evolución. Actualmente es el final del ciclo de las Pléyades (+ 25.800 años) que libera el potencial creativo almacenado por el ciclo que precede y qu coincide con el pasaje en la era de Acuario.

Posición del sol relativa a los Pléyades y entrada de las energías del origen.
 Detallo sol-Pléyades en el cono y centurión de fotones al inicio de la era de Acuario.

Nuestro sistema solar tendría su fuente de nacimiento en el vórtice de un anillo de transformación del fuego o luz cósmica. Este anillo forma como un generador galáctico de aceleración de fotones. El origen de este vórtice se habría encontrado en la región de la Constelación de Escorpio con su gigante y vieja estrella Antares. Por la extensión del universo este vórtice se desplazó en dirección de la Constelación del Tauro.

Se nos inspiraba de llamar su centro Kali alrededor cual también el sistema de los Pléyades se mueve a 444 Al de distancia. La familiaridad del sonido Kali, que simboliza la Madre Divina Creadora, y Alción es sorprendente. La expresión luminosa de este centro esta generalmente identificada con la estrella Alción en el sistema de los Pléyades, aunque el verdadero centro de este generador produce más bien, desde un vórtice, materia primaria o embriones de luz que forman nubes de luz de las cuales resulta el mundo luminoso de las estrellas. Este generador funciona para nosotros como una puerta de entrada de las energías regeneradoras e inspiradoras que vienen del origen del universo (nuevo astronomologia).
Las Pléyades habrían encontrado su origen en la misma nube de luz primaria de nuestro sistema solar (pero mucho más tarde, solamente hay 100 millones de años), producido por el centro del mismo vórtice Kali, rodeada por el mismo generador de aceleración cósmico.


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El hombre, al pensar en cosas mundanas, toma afición en ellas

El ser espiritual, al pensar en cosas celestes, supera a los límites de sus sentidos humanos para entrar en su naturaleza divina

De la afición del hombre nace el apego

De la liberación del ser humano divino nace el desapego frente las pasiones de las relaciones humanas

Del apego nace la codicia

De las justas relaciones con uno mismo, los demás y el entorno nace la gracia

De codicia nace la ira

De la gracia nace la paz interna y externa

De la ira, productora de decepción, nace la angustia

De la paz, productora de satisfacción, nace la alegría y de esta su madre: nuestra asunción espiritual

La depresión confunde la memoria, destruyendo la razón

La asunción espiritual aclara nuestra memoria por encima de la muerte, instruyéndonos en la síntesis de todos los talentos en el Principio de unión de nuestro Padre Divino: la extra-lucidez del oír, del sentir, del ver, del elegir y del discernir. Son las bases de la creación y de nuestra creatividad.

Unen nuestras pequeñas mentes con el entendimiento del amor inmenso que anima nuestro corazón con la luz del Espíritu-Madre de toda la sabiduría del Padre. Manteniendo está luz focalizada, nuestra alma se eleva hacia el Principio Padre-Madre Creador para despertarnos en la Luz de Cristo-Buda, que hace de nosotros hijos e hijas, manifestaciones de experiencias vivas de esta esta triple unión divina como, hermanos y hermanos divinos.

La estrella de Pascua

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