Parte 1: Introducción:
Encontramos muchas páginas en Internet sobre los cambios de las vibraciones de la tierra como serian
evidencias. Apenas nos dan explicaciones más fundamentales. Pues, hemos
intentado a profundizarnos en el tema, colocándolo en un contexto interactivo y coherente lo más amplio posible.
Hay un principio fundamental que tenemos a retener y que experimentamos cada momento de nuestra vida: todos los elementos de la creación son interactivos y emiten ondas que tienen una influencia directa o indirecta sobre lo diferentes niveles cualitativos
de las vibraciones
de la energía en el universo.
El resultado es que cada elemento esta rodeado por una forma o contorno energético de
interactividad más o menos complejo y luminoso. Para medir estas vibraciones, existe entre otros la escala de Bovis, en uso por los radiestesistas.
Las vibraciones energéticas corresponden al desarrollo de un plan de evolución para el universo en cual
hay subplanes para cada uno de sus diferentes niveles. La ciencia reveló varios códigos inteligentes,
calculables para explicar su desarrollo. Se codifica pues todo proceso en forma de información que hace referencia al desarrollo y las consecuencias de las relaciones de interactividad entre los elementos del universo, aunque la
ciencia tenga algunos problemas a comprender los elementos no directamente
visibles. Nuestro ADN forma parte de estos códigos.
Como el ADN, estos códigos se conectan a la velocidad de la luz que es constante en la transmisión de información inteligente en la manifestación del mundo físico. Con
todo, más que aumenta la intensidad de la luz, una parte de la transmisión de
su información luminosa inteligente escapa a la interactividad directa del
mismo nivel por agujeros (negros) en túneles de aceleración. Es comparable a un
parte de nuestra comunicación que no llega directamente al otro. No la reconoce
porque no está preparado a ser receptivo al tema en cuestión. Los elementos no
compartidos se absorben y transforman como una clase de reserva de luz
trascendente de universos paralelos. Escapan a la percepción material densa,
pero no a los niveles más sutiles de la percepción de una conciencia
evolucionada. Al final de esta aceleración se encuentra los puntos mágicos de
la iluminación y finalmente el punto de luz (big bang) de la creación y de cada
uno de sus elementos.
Hay códigos particulares para conducir las relaciones entre
todos los niveles de los mundos creados. Hay códigos más universales a medida
que llevemos una mirada más universal que conecta los mundos más concretos o
materializados con los mundos más abstractos o más espiritualizados. Cuanto más
que nos concentramos en el mundo material, más que sus vibraciones serán baja,
más que nos orientamos hacia el mundo abstracto, más que sus vibraciones se
elevarán. Hay pues toda una gama de frecuencias de ondas o vibraciones según el
nivel del mundo material o espiritual considerado cuya amplitud o el extendido de
impacto sobre el medio ambiente puede también variar según la información
inteligente que puedan transmitir.
En informe de la tierra conocemos las vibraciones hertzianas
que son resonancias de la evolución de las vibraciones cósmicas sobre la
ionosfera de la tierra y su magnetismo. Constituyen una cavidad de resonancia
vibratoria (resonancia Schumann) o cuerpo energético que tiene la forma de una
red geométrica a nivel más material. Al nivel más sutil forma un octaédrico,
dividido en dos pirámides imbricados, uno en el otro invertido, llamado
Merkabah de la tierra o el vehículo de su luz espiritual. Este patrono energético de interactividad de las
distintas vibraciones de la manifestación existe también para nuestro cuerpo. Este contorno
de radiación luminosa se llama también Merkabah y forma dos
tetraedros imbricados. Representamos ambos estructuras de luz.
Encontramos las vibraciones hertzianas también en las notas musicales que forman la resonancia de una armonía cósmica más elevada. Tienen una importancia especial y constructiva en la música sagrada por su modulación específica de armonización y elevación que pueden evocar en nuestro cuerpo. Pide con todo la condición de una escucha inteligente despertada que apoye la presencia vigilante de una interpenetración empática y que permite ser en un estado alertado aguda de una evaluación positiva. Las vibraciones hertzianas también se conectan
pues a la sincronización vibratoria del funcionamiento de las distintas partes
de nuestro cerebro y el sistema energético de nuestro cuerpo.
La vibración de la
materia densa de la tierra es, debido a sus resistencias, naturalmente más baja
que la vibración de los cuerpos dotados de movimientos de vida activa. Éstos
tienen a su vez una vibración más baja que los cuerpos dotados de una
conciencia. Por fin, la intensidad de las vibraciones sube según el nivel de la
conciencia realizada. Tienen una influencia más importante según la amplitud o
la extensión de su relación con la conciencia.
Con estos elementos
podemos profundizar nuestro sujeto en la parte 2.
Parte 2: Los acuerdos de vibración y el simbolismo del Merkabah:
Un ojo atento se dará cuenta que las estructuras
del Merkabah del ser humano tiene 8 puntos (correspondiendo a los 7 chakras de
diferenciación y el chakra (8°) de su unión encima de la cabeza). Evocan el
sello de Melchisedech, relativo a la evolución de la vida humana. El de la
Tierra tiene también 8 puntos. Une los 7 centros o niveles de su materia con los 3
centros de su espíritu, que forman el campo colectivo de unión de la conciencia
de los reinos. Actualmente el centro 3 (plexo de la tierra está
dividido entre Bagdad 3a y Hongkong 3b. El centro 3a desparecerá en el futuro.
Ambos evocan la estrella de David que es una
simplificación geométrica en un solo plan de representación de la esfera vital
sagrada del Merkabah. La estrella de David (Magen David o escudo de protección
de David) también sello de Salomón (añadiendo 6 puntos de estrellas), evoca la unión
del mundo divino del Creador y del ser humano a través de los 7 rayos del
prisma de luz en el dinamismo de su Alma Única Monádica (AUM) del Espíritu Uno.
Es más que un símbolo judío pero un código celeste que expresa la construcción
de la vida por la unión de 6 unidades o triángulos (energías triples) de
construcción alrededor de un hexágono que tiene la superficie del conjunto de
las 6 unidades. Escomo un holograma fractalizado. Los 6 que se unen en este
centro forman la unión de los 7 que es igual a un conjunto (1∞) en movimiento eterna,
o 8(=1∞), símbolo del infinito de la
creación. Estos cambios de nivel de cálculo es un principio del cálculo de
síntesis.
La estrella de David hace referencia a las 7
lámparas delante el trono del libro del Apocalipsis (Apo: 5:4). A notar que el
espíritu del rey David estaba una experiencia del espíritu de Melchisedech.
Como
ilustración representamos aquí una síntesis por superposición de diferentes
niveles de los códigos vitales celestes fundamentales: la estrella de David y
los sellos de Salomón y de Melchisedech y la rosa de la vida: todos se
concentran al rededor del movimiento infinito de la vida o el 8.
Evocan 4 niveles de acuerdos que resultan en
32 elementos (ADN cósmico) :

1/acuerdo básico de la manifestación espacial:
(do8)
6 = (6 en 1)
= 7 en ∞ = 1 x 8 (=8hz)
2/acuerdo transitorio del tiempo (sol4)
8x11 = 88∞ (80-88hz) ondas gamma de conexión
corazón-alma, ondas angélicas)
3/acuerdo de intensidad luminosa (la5) 8 x 111=888∞ (880-888Hz) ondas crísticas -
sincronización corazón-cerebro-alma- monada ser superior)
4/ acuerdo de armonía con la evolución
cósmico: 8 x 1111= 8888∞ (8888Hz o 8,888 KHz - ondas divinas de liberación
kármica en la unión con la conciencia del Espíritu Uno).
El número 8 es la expresión de
la totalidad del creado en informe a los ciclos cósmicos que conocen 4 niveles
o acuerdos etéricos. No olvidan que la base de la armonía musical es formada
por la octava de 8 notas. Cada acuerdo de 8 corresponde a una puerta estelar
que da, en la orden, acceso a uno 1 de 4 éteres del universo. Se vinculan el
uno con los otros como 4 vivos que estimulan mutuamente la armonía de sus
relaciones.
Encontramos:
1. el éter de la manifestación física o química; 2. el éter astral de
la diversificación
y evolución vital; 3. el éter de fuego (luz) o de la información inteligente de la conciencia y 4. el éter primario o
divino de la unión del Espíritu Uno. Estos acuerdos están vinculados a la posibilidad de la regeneración y activación de nuestro ADN.
La llave de los códigos de las otras cifras en
informe de la cifra 8 debería buscarse en la secuencia de su forma energética
que mencionan (p.ex. 1 = origen de unidad o esencia de unión; 6 = involución; 9
= evolución. Para pasar de un acuerdo al otro, es necesario pasar un número de
vez suficiente por los 12 elementos (zodiaco) o piedras de construcción de la
pirámide o jerarquía de conciencia. Cada paso causa una aceleración. Así a la
undécima vez la puerta del nuevo acuerdo se abre. Pasa entonces un salto en el
aritmético que se repite a cada nuevo acuerdo. Es decir, todo se reduce a un
sistema trinaría de 3 unidades básicas: 1 y 8 y 9 (1+8) alrededor de un punto
cero o neutro de unión. Este sistema parece más conforma a la realidad
energética que el sistema binario de la informática.
Esquema explicativo de los acuerdos:
8 x 1=
movimiento básico infinito de los 7 rayos de luz de la manifestación en 1
movimiento infinito.
8 x 12 =
88 (=96 - 8 o 8 x 11) (coeficiente: 11) (96=punto de transformación por involución
et evolución)
88 x 11= 888 (968 - 80) (coeficiente: 11-0,9091 =
10,0909…) (punto de unión)
888 x 11= 8888 (9768 - 880) (coeficiente:
10,0909… - 0,081891… = 10,009009…) (punto de fusión).
La vibración 8hz es el sello vibratorio, dicha de
Melchisédech, a partir de la cual la vida puede desarrollarse. Hemos visto más
arriba que este sello forma parte del triple código 8 (o 8 base de la evolución
de la vida; 88 doble dirección, ascendiente y descendiente universal de la
evolución espiritual y 888: dirección pluridimensional infinita y múltiple de
la conciencia universal). Este triple código 8 es el código universal y
consagrado (como el ADN) de nuestro universo que conduce a la realidad de la
unión divina (8888).
Estos códigos se
inscribirían en el corazón del sol central del universo de Acuario (estrella
alfa, Sadalmelik: la estrella afortunada de rey – de allí también el nombre
Melik-sedech, sonido que hace referencia a la sede del lugar (de miel) del paraíso,
mel-sedes). Contienen tres etapas o puertas, llamadas también puertas
estelares. Se abren para el individuo y/o la masa, cada vez que una determinada
vibración esté alcanzada por la realización de las experiencias acumuladas en
un ciclo de su evolución. Actualmente es el final del ciclo de las Pléyades (+
25.800 años) que libera el potencial creativo almacenado por el ciclo que
precede y qu coincide con el pasaje en la era de Acuario.
Posición del sol relativa a los Pléyades y entrada de las
energías del origen.
Detallo sol-Pléyades en el cono y centurión de fotones al
inicio de la era de Acuario.
Nuestro sistema solar tendría su fuente de nacimiento en el vórtice de un anillo de transformación del fuego o luz cósmica. Este
anillo forma como un generador galáctico de aceleración de fotones. El origen de este vórtice se habría encontrado en la
región de la Constelación de Escorpio con su gigante y vieja estrella Antares.
Por la extensión del universo este vórtice se desplazó en dirección de la
Constelación del Tauro.
Se nos inspiraba de llamar su
centro Kali alrededor cual también el sistema de los Pléyades se mueve a 444 Al de distancia. La familiaridad
del sonido Kali, que simboliza la Madre Divina Creadora, y Alción es
sorprendente. La expresión luminosa de este centro esta generalmente identificada con la estrella Alción en el sistema de los Pléyades, aunque el verdadero centro de este generador produce más bien, desde un vórtice, materia primaria o embriones de luz que forman nubes de luz de las cuales resulta el mundo luminoso de las estrellas. Este generador funciona para nosotros como una
puerta de entrada de las energías regeneradoras e inspiradoras que vienen del
origen del universo (nuevo astronomologia).
Las Pléyades habrían encontrado su origen en la misma nube de luz primaria de nuestro sistema solar (pero mucho más tarde, solamente hay 100 millones de años), producido por el centro del mismo vórtice Kali, rodeada por el mismo generador de aceleración cósmico.
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