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La puerta de Shamballah (el corazón: la habitación de Dios)


Blog para promover un movimiento interactivo en el marco del trabajo de síntesis, presentado como Pangeosis.
El trabajo de síntesis se concibe para liberar la conciencia
colectiva. Se basa en el conocimiento y el control de la energía universal.
Se refiere a cada ser humano y a su responsabilidad.
Recurre especialmente a los líderes: políticas, sociales, económicos, profesionales, científicos, educativos y sanitarios y espirituales y religiosos.

Charlas-talleres-conferencias-armonizaciones

Convivencia de Pascua en abril: Almenara de Tormes (Salamanca)

en la casa de formación de los misioneros de la providencia

organización: Iñaki Mendizabal/Irun.

A consultar

En el blog de la escuela universal de la vida:

2016 A la puerta de la Gran Transición

jueves, 24 de julio de 2014

Desarrollar la conciencia y inteligencia colectiva

Parte 3
Un conjunto de interdependencia por causa de los efectos interactivos de las experiencias de la vida.
Un conjunto funciona por coherencia deinterpendencia” entre todos sus elementos. Es como un puzle. Sus trocitos deben juntarse como complementos interdependientes para revelar su diseño. Hay trocitos que están aparentemente menos interdependientes que otros porque no se juntan directamente o de una manera menos visible. Solo necesitan más trocitos intermedios. Pero, todos son necesarios para completar el dibujo global. No obstante, esta interactividad es más pasiva que en nuestro cuerpo.

Científicamente sabemos que a nivel de nuestro cuerpo los elementos no solo son interdependientes, sino son también interactivos. El uno no podría vivir plenamente, directamente o indirectamente, sin el otro. Eso también es verdad a nivel de la vida social de los seres humanos. Vivimos y avanzamos por los esfuerzos de cada uno. Lo que somos y tenemos ahora es el resultado de un proceso colectivo. Usando la inteligencia no podemos hacer marcha atrás en este proceso.
Nuestra interdependencia e interactividad se hace cada día más grande con el crecimiento de la población mundial, creando así una cadena de diferentes niveles o grados de interdependencia.

logotipo de la conciencia colectiva : estrella con 14 ramas (2 x 7) de pares (masculinos y femeninas) opuestos,
expresando (mas allá del símbolo del numero 14) la irradiación de la perfección de la armonía universal.

El desarrollo del proceso de interactividad en el conjunto de la vida colectiva de la humanidad:
La interactividad o las relaciones entre los seres humanos conducen, según el propósito del diseño divino, hacia el despertar de la conciencia humana tanto a nivel individual como colectiva. Si se crean tensiones a causa de resistencias y exageraciones de dependencias son asimismo el estimulante hacia nuevos acuerdos de armonía de inteligencia. Este desarrollo se puede comparar con el funcionamiento de los fractales de una cadena.
Cuando las energías acumuladas en un fractal de una cadena de fractales han provocado una polarización máxima o crítica, se crea una masa crítica que va transcender progresivamente  a la dualidad de la oposición o división interna. Se trata de una zona o zonas neutras que absorben energía libre (como el efecto remolino de tornados y huracanes). La energía libre es como fuentes de vida que dan un empuje a la vida para evolucionar. Esta energía forma conglomerados (estructuras) de  energías nuevas. Van progresivamente a transcender las resistencias de las tensiones acumuladas para abrir una nueva interactividad con el fractal superior e inferior.
La energía libre aporta los elementos necesarios en forma de energía complementaria (antimateria) para neutralizar o purificar los elementos que se resisten a la elevación en una cadena fractal. Crea así una comunicación más intensa o solidaria de acuerdos superiores, más globales. Reúne la cadena de los fractales de una nueva manera. Es como romper huevos para hacer una tortilla. Liberados de su cáscara, sus elementos fraccionados se juntan de una nueva manera con el medio ambiente cambiando la naturaleza de su acuerdo mutuo sobre su papel de servicio al conjunto.
Por lo tanto no es la simple suma de energías acumuladas las que permiten pasar al fractal superior. Se trata de un cambio de la calidad vibratoria mediante un cambio de acuerdo con el conjunto. Es un proceso de purificación.
Encontramos este proceso de purificación tanto en nosotros mismos como en nuestro entorno.
Nos parece que el ejemplo lo más pertinente del tiempo actual, quien influye mucho en los demás cambios (ADN, magnetismo terrestre, cambios en el sistema solar…) es el proceso solar. Vimos al sol absorber, al  principio de 1989, energía libre (clase de antimateria). Eso nos parece haber conducido a un cambio de la calidad vibratoria de su luz, que se ha convertido en desde entonces en más intenso y más blanco debido a una combustión más tensa por eliminación de impurezas. Parece ser una de sus maneras para armonizarse cíclicamente con la evolución de la cadena cósmica.
La purificación, o la neutralización de resistencias, es el primer nivel de la interactividad.

El segundo efecto de la interactividad es el de la destrucción. Se destruyen cíclicamente las formas que no se adaptan a la evolución de la interactividad de la vida. En realidad, la energía de destrucción forma parte de la purificación puesto que se trata de liberación de resistencias. Es ella quien libera los límites de las formas de la materia.
v La destrucción es inherente a la manifestación de la materia y sus formas. Para poder manifestarse deben tener una determinada resistencia, si no serían absorbidas por su ambiente. Es la razón de nuestro sistema inmunitario. Pero la evolución de la vida incluye  necesariamente la destrucción de sus resistencias, las que no fueran capaces de elevarse hacia un plano vibratorio superior (salto cuántico). 
v La destrucción puede ser también el efecto de vuelta, causado por decisiones humanas yendo contra el sentido de la evolución de la vida hacia su perfección. Es una de las razones de la crisis actual. La fijación a toda costa de la importancia de la materia es una causa (karma negativo) de un desequilibrio que lleva a la autodestrucción. Encontramos otros ejemplos en nuestra salud y las enfermedades. Por ahí es como el hombre se convierte en responsable de sus decisiones y su destino, no obstante que puede elegir un camino más constructivo.
v Por fin, están también las destrucciones cíclicas de las formas de vida previstas para el buen desarrollo de la voluntad del plan divino. Es la energía destructiva del espíritu que sigue la voluntad del propósito divino. La destrucción en este sentido es más bien un proceso de espiritualización de las formas materiales hacia formas de vida más elevadas y perfectas. La muerte del ser humano es un ejemplo. La vida no es estática. Los cambios son necesarios para "su esencia que es evolución".
Hace falta saber morir para renacer como el ave Phoenix renace de sus cenizas. Este proceso contribuye a la construcción del camino de la revelación de la Verdadera Vida Una (antahkarana) entre el corazón y el centro del alma del Ser Superior encima de la cabeza. Este proceso es triple:
1. la transmutación de la forma humana: los 3 centros o chakras inferiores son absorbidos por los 3 centros superiores (corazón, garganta, cabeza). Este proceso se refiere a la fuerza de la vida misma. Es causado por las experiencias de la vida. Prepara a la focalización mental mantenida hacia acuerdos de vida más perfectos. La transmutación es el cambio de los deseos en aspiración espiritual o la absorción de dejarse guiar por un ideal superior. Concretamente  se puede decir que en lugar de la mirada egocéntrica hacia su propio ombligo, es mirar más alto, por encima del diafragma desde el corazón.  
2.  la transformación del ser humano: aquí la personalidad, o la aparición inferior del ser humano, por purificación, alineación y armonización, comienza a irradiar la autenticidad de su verdadero carácter divino. Es un proceso mental que hace superar a la mente inferior, concreta y limitada, mediante el alma (principio de animación inteligente) hacia el plan de la mente superior, más abstracta, conteniendo los acuerdos de armonía de la vida superior. La absorción mediante un ideal se convierte en voluntad de servicio y la personalidad comienza a ser sensible para la verdadera naturaleza de su Ser Superior con el cual comienza a alinearse.
Por el desarrollo de la intuición es como la personalidad (sobre todo su naturaleza emocional) se convierte en el receptáculo de los acuerdos o relaciones más justas (budha). Desarrolla una mayor receptividad, mediante el alma, para la información de la mente superior relativa a los acuerdos de armonía queridos por el Alma Universal (Monada o Cristo). Es decir, el ser humano se convierte en servidor del propósito divino reconociendo su voluntad.  
    3. la transfiguración del Ser (espíritu) encarnado: aquí la personalidad irradia la luz del alma (divinidad) y sus centros inferiores están completamente superados, es decir, se convirtieron en medios para verter amor y sabiduría.
Por fin está el tercer efecto de la interactividad: la organización. En efecto, el proceso de la purificación libera la vía a una nueva actividad que conduce a una nueva organización de la Vida. Es el resultado debido a que la voluntad individual se conectó con el plan colectivo de la voluntad del grupo en la cual es activa.
En este punto, es necesario conectar estos principios de la interactividad con la naturaleza del proceso iniciático de la humanidad que está viviendo actualmente. Su adolescencia espiritual empuja al individuo fuera de sus experiencias de su pasado de niño divino. Pierde cada día un poco más su marco de protección que mantenía su mental más bien dentro de los límites (dogmas y estructuras) de la mente inferior concreta, aparentemente separada del mundo supramental abstracto del espíritu. Se siente cada día un poco más como si hubiera sido abandonado en un desierto espiritual debajo de la tentación de la dominación del mundo material que no obstante le parece escaparse y alejarse más y más. Fuerte de los progresos de su poder mental, quiere un otro mundo sin tener la necesidad de estar protegido, es decir, estar dirigido del exterior. Se proyecta en las fatuas morganas materiales del desierto espiritual que debe cruzar para alcanzar otra realidad de vida, el sueño del paraíso más luminoso que está impregnado en él. Es el tiempo de la Gran Transición. Es una etapa que, aunque los seres humanos la viven personalmente, afecta al conjunto de la humanidad. Conduce a una nueva unión interactiva entre espíritu y materia con un marco de vida de calidad superior.
Se trata de una serie de iniciaciones colectivas por las cuales el ser humano pasa los límites del mundo de la manifestación (tridimensionalidad) hacia los mundos del presente infinito de los acuerdos superiores de la Gran Vida Universal. Es a través de ellas que la humanidad se conecta de nuevo con la energía universal de las fuentes de vida que son el origen, el mantenimiento y la evolución de todos y de todo. Es finalmente el proceso iniciático de nuestra presencia en el otro y del otro en nosotros, no importa las condiciones y situaciones. Es la apertura de la puerta hacia nuestra alma y la naturaleza divina de cada uno que por esencia implica la vida colectiva y finalmente la Gran Vida Una.

Conclusiones:
Hemos explicado los cambios actuales en el mundo como una Gran Transición hacia un mundo mejor mediante los cambios de las condiciones de vida. Impone un trabajo de liberación o reorientación constante de nuestra mente proyectando nuestras expresiones en la vida colectiva del conjunto como un servicio solidario. Se concreta con la energía de amor-sabiduría de nuestro corazón que abre nuestra conciencia al camino de la revelación de la Gran Vida de Verdad por el contacto mediante nuestra alma con las Realidades Superiores de los Estados del Ser Superior, con las cuales está conectado.
Estas conexiones nos conducen al potencial de la inteligencia colectiva y a la comprensión de la vida colectiva como medio de revelación de la voluntad del deseno divino. Nos llama a la actitud de Negación: la actitud positiva de no hacer nada contra la voluntad del plan divino o de Dios.
Por esta actitud de reorientación mantenida de nuestra personalidad volvemos de nuevo a las fuentes de vida y liberamos las condiciones necesarias (coincidencias felices) para que todos y todo puedan funcionar de una manera más justa en el conjunto de la Gran Vida Universal. Es inevitable que esta reorientación nos conduzca hacia un trabajo interactivo y colectivo en grupos desarrollando la conciencia colectiva.

Distinguimos entonces tres etapas o iniciaciones superiores de la conciencia, que implican el trabajo colectivo. Los hemos descrito en el libro sobre el retorno del Cristo Cósmico: los distintos niveles de la jerarquía de la conciencia:
1. la iniciación en la conciencia de síntesis (el 10º nivel de conciencia): es el estado de consciencia dinámico que crea la unidad en nuestra diversidad por nuestra presencia fusional y mutua en todos y todo. Es un estado de consciencia de la inteligencia colectiva. Es  un principio individual para generar una conciencia colectiva compartida por todos.
Revela la coherencia o las relaciones justas entre los diferentes elementos y sobre los distintos niveles de la vida. Este estado dinámico revela también lo que hasta entonces era aún obscuro, inconsciente, desordenado y limitado en la realización de amor y de sabiduría.
Esta conciencia hace evolucionar hacia una visión cada vez más completa, holística y más exacta, a la vez global y matizada. La conciencia  de síntesis forma a los Instructores del Mundo.
Se inicia en ella mediante el trabajo de síntesis que implica el trabajo colectivo con otros. Es de naturaleza inclusiva y no exclusiva, con sus técnicas - sintonía con la materia y sus formas; sincronía en las transiciones temporales de las condiciones; sinergia, por la unión de todas las fuerzas, moderándolas; sinopsis o la comunicación solidaria de acuerdos de armonía; simbiosis o la convivencia auténtica; ciencia de síntesis o la convergencia de todas las ciencias y sinagogía, la celebración de las expresiones de amor y de sabiduría y de la creación de armonía o de coincidencias felices.
2. la iniciación en la conciencia de repartición (el 11º nivel de conciencia): es el estado de la consciencia colectiva que revela, gracias al dinamismo creciente de la visión holística, la necesidad continua de nuevas salidas y conceptos para distribuir mejor la energía original de las fuentes de vida. Es la conciencia que quiere aplicar el paradigma fundamental del propósito divino: lo que es demasiado grande debe disminuir y lo que es demasiado pequeño debe crecer.
Es la conciencia que crea la verdadera abundancia de la Gran Vida cuyo potencial pertenece a todos. Es la concretización del sueño del paraíso compartido de paz y de justicia que cada uno lleva en sí. Nos libera de la ley de la fatalidad por la creación de relaciones más equitativas en el conjunto. Este estado alimenta la asociación de los Servidores del Mundo y su intención colectiva de una solidaridad concreta por la cual se redistribuyen el poder de los papeles, de los bienes y las fuerzas de las fuentes de Vida.
3. la iniciación en la conciencia creativa para la recreación del Mundo (el 12º nivel de conciencia): es el estado de consciencia colectiva que reconoce que todo estado de consciencia es creativo, amor y sabiduría en acción. Es la conciencia que cada uno es co-creador consciente o inconsciente del Universo. Con todo, eso supone la realización consciente de nuestro naturaleza divina con ayuda de la puesta en servicio de nuestros talentos en la Vida Colectiva para el mayor bien de todos. Cuanto más capaces seamos de expresarlos libremente como pruebas de amor y sabiduría incondicionales, más nos convertimos en Salvadores del Mundo a causa de reforzar la unidad fraternal y divina en el Universo.
El todo culmina en un estado de consciencia trans-colectiva. Transcender todos los estados separados. Es el estado en el que podemos decir "yo y el Padre somos uno". Es el estado del crecimiento infinito en la conciencia divina por la realización de la naturaleza  divina que incluye todos los estados de ser y de todo lo creado y lo no creado. Este decimotercero y último nivel de conciencia jerarquizada inicia en la omnipotencia, la omnipresencia y el omniconsciencia del único Principio Inteligente, Dios, del Cual todo y todos son una experiencia de amor y sabiduría infinitos.
Podemos concluir que generar dolor, tristeza o conflictos es opuesto al buen desarrollo de la conciencia y la inteligencia individual y colectiva. No son necesarios para entrar en la esencia de la naturaleza divina. No son más que experiencias transitorias por causa de la inconsciencia o de elecciones erróneas o imperfectas.
La esencia divina, tanto en el individuo como en la vida colectiva, resuena en:
Ø la fuerza de la alegría como  causa de coherencia que es el efecto de  estar bien  juntos como iguales (igualdad en el espíritu),
Ø la satisfacción de la felicidad como causa de un orden que libera permanentemente el respeto mutuo mediante relaciones justas, dinámicas y auténticas (libertad de presencia),
Ø la bendición de la beatitud como causa de valorar la claridad de la belleza en cada uno (fraternidad en la expresión) y
Ø la abundancia de la plenitud por causa de liberar la solidaridad de la unión en la Vida
    (visión holística).

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De la afición del hombre nace el apego

De la liberación del ser humano divino nace el desapego frente las pasiones de las relaciones humanas

Del apego nace la codicia

De las justas relaciones con uno mismo, los demás y el entorno nace la gracia

De codicia nace la ira

De la gracia nace la paz interna y externa

De la ira, productora de decepción, nace la angustia

De la paz, productora de satisfacción, nace la alegría y de esta su madre: nuestra asunción espiritual

La depresión confunde la memoria, destruyendo la razón

La asunción espiritual aclara nuestra memoria por encima de la muerte, instruyéndonos en la síntesis de todos los talentos en el Principio de unión de nuestro Padre Divino: la extra-lucidez del oír, del sentir, del ver, del elegir y del discernir. Son las bases de la creación y de nuestra creatividad.

Unen nuestras pequeñas mentes con el entendimiento del amor inmenso que anima nuestro corazón con la luz del Espíritu-Madre de toda la sabiduría del Padre. Manteniendo está luz focalizada, nuestra alma se eleva hacia el Principio Padre-Madre Creador para despertarnos en la Luz de Cristo-Buda, que hace de nosotros hijos e hijas, manifestaciones de experiencias vivas de esta esta triple unión divina como, hermanos y hermanos divinos.

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