Parte 1:
La conciencia colectiva
es la realización inteligente de un potencial común que se libera mediante actos de seres de toda clase, que actúan en
servicio solidario al mayor bien del conjunto para perseguir el mismo destino, reconocido por el hecho pertenecer a este conjunto de
interdependencia por causa de los efectos interactivos de sus experiencias.
La realización
inteligente:
Es darse
cuenta de hacer parte de un conjunto que pide una organización coherente o una
estructuración inteligente. Un conjunto llama a la convergencia de inteligencia
expresada en un acuerdo de solidaridad. Tiene como efecto de poner en marcha un
proceso de armonización y de perfección de este conjunto y de sus elementos.
Este acuerdo debe ser reconocido y comprendido
para poder transformar la fuerza de su inteligencia en la vida práctica. El fundamento es que existe una
inteligencia colectiva desde el momento que conciencias individuales se unen y reconocen
esta unión. Su fuerza no es la simple soma o resultante de las consciencias
individuales aunque el nivel de conciencia de cada tiene un impacto. La unión
de las conciencias provoca un cambio al nivel de vibración del conjunto, que es
más consciente que antes, provocando un salto de interactividad más intenso. Da el acceso a un potencial de inteligencia superior con nuevos acuerdos, más
perfectos y globales, de integración de conciencia. Transcienden todo lo que
existe y ya está manifestado.
Un potencial común:
Cada nivel de inteligencia contiene un potencial
in-formativa permitiendo proyectar la realización de nuevas relaciones, aún no
experimentadas. En realidad, todos
formamos parte del potencial universal de la Inteligencia Universal. Elegir
unirse en grupos facilita el acceso a niveles superiores de este potencial por
el hecho que eso crea una escala de accesos individuales de los
participantes que se juntan como llaves complementarios de interactividad. Por
eso llamamos los participantes o compañeros de colectividades desde ahora: “partenarios”.
Cada unión en grupos forma entonces un peldaño de
abertura en el potencial de la escala del despertar de la conciencia colectiva.
Cuando esta unión de complementariedad se hace en
un perspectivo de un desarrollo universal e infinito de la vida, se abre la
puerta del potencial infinito y cósmico de la Inteligencia Universal que viene
más accesible para todos los partenarios.
La liberación del
potencial de la Inteligencia Colectiva:
Supone tener relaciones de acceso adaptadas y
poder expresarlas de manera correcta. La llave del acceso es la conexión con
una realidad que va por encima de los
límites de lo manifestado de cada partenario (socio). Esta realidad es el mundo del
ánima o alma, la parte dinámica e
infinita de cada ser. Es la parte individualizada del Principio Animador
(PA-(d)re) del ALMA Única del
universo.
La conciencia colectiva supone entonces la
conexión del ser humano encarnado, no solo con su alma individualizada, pero
también por encima de ella, con la dimensión colectiva y universal del alma
universal única de la que es parte integrante. El reconocimiento del alma de
un grupo en el conjunto es solo un peldaño de subida sobre la escala del
potencial del alma universal.
El reconocimiento de un alma colectivo supone, por encima de la conexión de cada partenario
con su propia alma, aceptar la conexión con el alma individual del grupo
particular del que forma parte así como con el alma de cada ser que forma parte
de él. A su vez, los grupos particulares (familias, profesiones, regiones
naciones, continentes) forman del conjunto planetario con un alma que une todos
los almas de su vida. Todo eso es comparable a una pirámide invertido que
mostramos a continuación.

La conciencia individual lo menos evolucionada es
la punta que se encuentra abajo mientras que la conciencia colectiva planetaria
se encuentra arriba como el depósito universal del potencial cósmico Entre la
parte de arriba y la parte baja hay distintos niveles de conciencia de grupos e
de los individuos quienes se entrecruzan ad infinitum según distintos rayos o
ámbitos de actividades que trabajan. A cada nivel hay un depósito de potencial,
más reducido que arriba, accesible según el nivel de conciencia integrada.
Desde esta estructura se comprende que además
hace falta aceptar que el todo hace una sola
realidad interactiva. Sin esa escala de conexiones no hay libertad
individual y sin esta libertad no hay elevación en la perfección de la
omniconsciencia posible.
Por lo tanto, la conciencia colectiva no es incompatible
con la libertad de los partenarios. No se opone a ella pero “alinea, dinamiza y aclara” la
conciencia de cada uno, elevándolo y acercando a su potencial individual
creativo (talentos) así como al potencial del Genio Universal. Conduce hacia
expresiones que integran de una manera más armoniosa formas dinámicas de unión
común, a su vez estimulando la creación por parte de todos de una mayor perfección.
Seres de toda clase que
persiguen al mismo destino:
El nivel de evolución de la conciencia no es tan
importante, tan poco la cantidad del potencial individual realizada por los
partenarios. Como se reconocen como compañeros del mismo camino, aceptan la
evidencia de perseguir el mismo destino dentro de la complementariedad de sus
diversas actividades.
Este supone la voluntad de mantener focalizado una visión que se comparte encima
del mundo físico-astral y emocional. Es decir, mantener permanentemente, desde
el corazón, la tensión de la actividad
inteligente (mental) para entrar en un dinamismo
de comprensión superior, más integral y abierta que la conciencia
automática y selectiva, dominada por el mundo físico-astral y emocional. El
motivo debe ser la voluntad de la instrucción
espiritual sobre la orientación a tomar sobre el camino del destino común.
Esta voluntad conduce entonces hacia los aspectos
superiores del nivel mental con el iniciación en la comprensión del diseño
divino a través de las indicaciones de sus reflejos, permanentemente
actualizados en las tres dimensiones del mundo físico, emocional y mental
concreto inferior. La liberación de las facultades espirituales a las cuales esta
actitud lleva, no intervendrá antes que el contacto con el alma - el camino de la revelación de la vida
verdadera o el antahkarana entre corazón y el centro encima de la
cabeza - alta mayor o rishi – puerta del descubrimiento del orden cósmico) -
empieza estar regular y funcional. Lleva
progresivamente a una visión más dinámica de síntesis que evoluciona según el
progreso de “la armonía en práctica”
expresada y experimentada en el conjunto en, por y con los partenarios.
La actividad mental sostenida, también individual
que colectiva, se muestra como la puerta indispensable hacia la elevación
espiritual de la humanidad y la liberación de la conexión con el alma
individual de cada uno, el alma colectiva y universal, así como con su
potencial. Además, es solo proyectando
nuestra voluntad individual en el conjunto de un grupo y más allá, que
podríamos descubrir la voluntad del propósito divino para la humanidad,
captar la fuerza de su orientación y
elevar nuestra pequeña voluntad hacia la voluntad divina que anima nuestro Ser
Superior, realizando de esta manera su naturaleza divina.
Actúan en servicio
solidario:
La basa de los conflictos de división y de
exclusión del mundo actual es la dominación de la ley de la separación o la falta de una visión solidaria.
Es la consecuenciade la división progresiva del poder espiritual y material. El
servicio a la ley del Uno manejaba
al origen la vieja estructura social piramidal de la época Atlántida. Fue una minoría de iniciados que dirigía la masa de menos conscientes de soldados,
comerciantes, artesanos, campesinos, obreros y, al fin de esta época, la raza
inferior de esclavos que creaban. Encontramos los restos de esta civilización,
en algunos aspectos más avanzada que la nuestra actualmente, en el Egipto
antiguo y también en los imagines del trono en el libro del Apocalipsis.
as castos de familias de iniciados tenían el
monopolio de las iniciaciones, mantenidas en secreto, para comunicar con las
realidades extraterrestres y espirituales e orientar el destino de la sociedad
humana. En la cumbre de esta civilización el poder (arriano, quiere decir: sobre
el camino recto del Uno, ligado al Uno, li-on) sufría los efectos de división
“espíritu-materia” (los hijos de la ley
del Uno y los y los hijos de Belial o de la desorientación, la per-versidad de
la belleza) de desdoblamiento de las dimensiones del espacio (in-forma y
matriz), del tiempo (transición y fijación de condiciones) y de la fuerza
(integración y orientación de las
informaciones energéticas).
La masa, o la base, que representaba por gran
parte una fuerza ciega, más bien inconsciente, progresivamente perdía la
protección de la coherencia social anterior por los efectos desastrosos de esta
evolución de división.
Así la sociedad Atlántida tenía una estructura piramidal. Reflejaba el proceso de la iniciación espiritual
individual desde arriba (involución espiritual o
bajada del Espíritu Divino). Este
proceso empezaba su inversión con la venida de Jesús-Cristo. Preparaba la evolución
desde el individuo en la base mediante su elevación en los diferentes niveles
(corporaciones) colectivos de la vida, para entrar en el proceso de la iniciación
espiritual colectiva.
Poco a poco la estructura Atlántida se deshacía
desde su cumbre con la perdición de la esencia transcendente del significado de
las iniciaciones: los acuerdos de armonía de la cuarte dimensión, propio del
corazón, con la tridimensionalidad que
se desdoblaba. La materialización de
la fuerza de su coherencia se perdía con la construcción de las últimas
pirámides en Egipto. Desde entonces, durante siglos, los gobernantes fueron perdiendo cada vez más sus conocimientos y capacidades espirituales. Su poder se convertía más
en más instrumento de grupos con intereses materiales-financieros. Non
obstante, el poder espiritual y religioso empezaba su liberación de los límites
de la comprensión del mental concreto inferior. Por eso debía hacer su bajada
hasta la masa de la gente por medio de maestros y guías espirituales que aportaban
una visión más abierta y universal (…Buda, Jesús y muchas otros) sobre todo
iniciados de la época Atlántida, llamado ancianos. Liberaban poco a poco el
espacio de la vida al desarrollo de la iniciación
espiritual individual, preparando a sus discípulos, consu disciplina y su
enseñanzas, a encuadrarse en un contexto social donde la estructura se
socializaba. También intervenían en otros terrenos de actividades estos maestros y guías (San Louis, Da Vinci, Galileo, Mozart…..).
Deberían conducir en
los tiempos actuales a nuevas iniciaciones, de naturaleza colectiva
esta vez, creando la tensión creciente del
deseo de reorientación hacia la claridad de una nueva unión
fraternal, más solidaria. Esta unión debería realizarse por medio del servicio solidario entre todos los seres humanos
por encima de sus diferencias de razas, importancia, condiciones de vida y
convicciones.
Esta doble evolución espiritual y material
estimulaba el desarrollo de la actividad
mental individual para revelar en claridad, por encima de condicionamientos
limitantes, la naturaleza transcendente de su papel de servicio al Principio de
la Inteligencia Universal: realizar, según el nivel de conciencia alcanzada,
acuerdos (4°dimensión) de comprensión sobre las relaciones de la manifestación
con los aspectos colectivos, más abstractos o supramentales de la vida universal. La orientación hacia la claridad mental revela el secreto del mal como efecto de la
separación con el todo (el uno) desde el origen de la creación (el pecado
original o el mal cósmico).
El efecto de esta claridad se asocia a la
pureza de los cristales del agua o de los minerales o al frio del aire puro que
da un nuevo impulso a la vida, sin el desvió de cualquier sentimiento
particular.
Por lo tanto, esta evolución, que permitía a cada uno
formar sus propios conceptos y una visión personal sobre el conjunto, ha sido necesaria para la formación de la conciencia colectiva.
Es como los ladrillos y los materiales diversos
que se necesitan para construir una casa más completa y coherente (la casa holística
cósmica del Padre).
Permitíe también, descubrir los límites de la
proyección de la voluntad individual en los efectos de sus actos como a veces bien o mejor y a veces mal o peor. Así
el ser humano comienza iniciarse en el
valor relativo de sus actos en relación de la armonía del conjunto colectivo.
Con esta evolución se relativiza la fuerza del poder establecida y los
valores convencionales y se pierde también la noción de los aspectos dominio e
dependencia directa, también de maestros y guías.
A su turno esta estimulación mental, que
relativiza los propios valores en la perspectiva de la evolución ideal de toda
la humanidad, despierta una nueva conciencia colectiva, nunca
alcanzada hasta ahora , sobre el conjunto interdependiente de la evolución de la vida y del
destino planetario.
Con la revolución francesa aparecía una nueva
sensibilidad para los ideales que se reflejan en la tridimensionalidad (espacio-tiempo-fuerza)
de la manifestación como las señales de la liberación de la voluntad del deseno divino: igualdad
(justicia relacional), libertad (liberación frente al
pasado mediante liberación de la memoria de las experiencias vividas), y fraternidad (orientación de las
diferentes fuerzas de la vida hacia la unión del Uno). Ahora, con el redescubrimiernto de la cuarta dimensión del acuerdo tridimensional, estas ideales se completan
con el
ideal de solidaridad (los
acuerdos de convergencia planetaria –
pangeosis- de nuestras visiones individuales mediante la comunicación interactiva).
Así, también el malo que el bueno se vuelven
relativos en el marco de sus efectos dentro de la evolución de la perfección del
conjunto de la vida. Todo es siempre
relativamente perfecto según el nivel de conciencia realizada en relación
con la perfección alcanzada por el conjunto de la humanidad. Por tanto, el mal es la perfección relativa del
instante frente a la perfección en el futuro. Es siempre un proceso de
purificación, de transformación o destrucción y de reorganización.
Nace también el discernimiento que la mente funciona a diferentes niveles
de percepción y de comprensión según las condiciones en las cuales nos encontramos.
La mezcla entre ellos pude estar causa de muchas confusiones y de errores,
limitaciones o exageraciones de interpretación. Por eso está naciendo ahora la
conciencia que todos nuestros actos aportan algo al conjunto, sea a mejor, sea a peor. Todo tiene un efecto interactivo directo o indirecto. Todo sirve finalmente para aportar claridad en
la comprensión de la perfección del funcionamiento del conjunto y de cada
uno de sus elementos.
Empezamos a comprender
que lo malo es la fatalidad inevitable provocada por nuestra ignorancia e inconciencia sobre nuestra
relación con el conjunto y el impacto interactivo, directo o indirecto, de
nuestros actos. Puede ser también la consecuencia de la vuelta agresiva o
conflictual de nuestro actitud, muchas
veces automática, de “elegir actuar en contra” el
desarrollo armonioso del conjunto. En vez de ser en contra y de excluir y
separarnos, podemos comenzar a hacer el
retroceso para crear una actitud más positiva que expresa la negación de hacer cualquier cosa que
vaya contra una solución más armoniosa. Esta doble contra-dicción del
negativo se transformó así en una solución positiva.
Efectivamente, desde
que tomamos conciencia de un desarrollo más armonioso del conjunto, podemos
elegir el mejor o el peor. Elegir el peor o el mal conduce a un desarrollo fatal, conflictivo. Entonces
no facilita el desarrollo armonioso del mundo y del universo. Es la justicia del Principio Inteligente
del equilibrio cósmica.
Se despierta
actualmente una nueva conciencia que hace cortocircuito al viejo paradigma que
pretende que la paz se crea solo por medio de conflictos. Así se dice que no
podemos hacer el bien para todos. Eso también se encuentra en la alta
literatura esotérica (A.Bailey). Pero una lectura atenta de las experiencias
humanas, sobre todo los más recientes, muestra que un mundo mejor de paz
duradera se realiza más bien por el
libre reconocimiento de la fuerza positiva de armonizar. Ajustar
voluntariamente nuestras relaciones es justamente el propio del servicio
solidario al mayor bien del conjunto. Convierte los conflictos inútiles.
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