
Estaremos el sábado en Roma para celebrar entre otras la
llena luna de wesak o la bendición por la energía de la misericordia del ser
humano que llama a despertarse hacia su naturaleza divina (volver Buda: el que toma conciencia
de la gracia de esta energía de origen absoluto). La energía de
misericordia es la respuesta de Buda (principio del ser divino despertado) como Avalokiteshvara (el que considera nuestros
llamados) y
de Cristo ( principio que aporta la luz del despertar par su Espíritu de Verdad. Unas de las señales que el
tiempo de la respuesta Cristo-Buda ha llegado, se ha mostrado en la proclamación
del año de la misericordia por el Papa Francisco. Se trata de
coincidencias de realidades que superan a los pequeñas conceptos de los
sistemas mentales dualistas espirituales de los humanos. Todo es interactivo y
viene de la misma fuente y se realiza in, por y con ella en acuerdos de
coincidencias. La finalidad de la energía de misericordia, que es uno de los
aspectos de la energía incondicionada del amor, es romper las resistencias para
permitir la unión entre el mundo abstracto (del espíritu) y concreto (de la manifestación).
Se concretiza entonces al nivel del ser humano por la estimulación de
la unión pacífica y más concreta entre la naturaleza divina del espíritu y su
encarnación particular en el ser humano. Es lo que Jesús enseñaba y donde
daba testimonio vivo por su conciencia despertada. El estado de unión es el “estado
de ser Cristo” (o ser
unido con el principio uno de toda vida). La conciencia de esta unión
es el “estado de ser Buda”.
La realización de esta unión búdica-crística se celebra en
el mundo con la llena luna de Junio (se refleja en el día del cuerpo y del sangre del
Cristo). Esta separación entre los meses de mayo y junio corresponde al
nivel actual de la conciencia de la mente dualista del ser humano sobre su
doble naturaleza que parece incompatible. Se refleja también en la relación
entre el sol y la luna (también entre Venus y la Tierra) y la evolución de su
desintegración del hecho que de si mismo tiene poco fuerza. Es, como el
ser humano, un espejo de la luz del sol que es en realidad transformado
de la fuerza original de la luz espiritual (como las estrellas) que transmite y
transforma la vida más densa material. Como la luna, el ser humano esta incapaz
de si mismo pasar por la puerta de la luz.
En los altos planes espirituales más abstractos, Buda (principio del ser despertado en la luz de la unión espiritual)
y Cristo (el principio de la
unión conscientemente realizada en, por y con amor) están una sola
realidad. Ahora esta venido el tiempo que estos principios originales
espirituales se juntan al nivel de la conciencia humano para poder manifestar
una nueva unión espiritual concreta en la tierra. Se hará a través de la acción solidaria entre los seres humanos
encima de los conceptos y creencias de sus diferencias. Por eso el plan de
la Gran Marcha Mundial de Solidaridad. Su finalidad es abrir la puerta de unión
entre el mundo abstracto y el mundo concreto para poner en marcha la energía
del despertar de la nueva conciencia de esta unión, que también es nuevo para la
vida en los niveles cósmicos. En esta
unión se abre el libro de la vida con los códigos de su potencial y
puede ser comprendido. Es evidente que
toda manifestación tiene sus códigos inteligentes y coincidentes (como
nuestro ADN) sino nada seré inteligible. Todo seré caótico. Solo, la mente
dualista, por parte analítica y otra parte intuitiva no puede llegar hacia una
comprensión global y justo del plan de la perfección de la Gran Vida en cual
vivimos.
En concreto. Roma es el lugar donde los primeros impulsos de la luz
crística de unión tomaban une forma concreta de expansión colectiva, in
primer instancia gracias a los sacrificios, casi en masas, de los primeros
cristianos gentiles. Roma (=
crema de la leche, como cimento de conciencia entre los diferentes deseos
humanos, refleja la materia interactiva gal(lo)-lactica) es
venido primer colector mundial de la evolución mental de la humanidad hacia una
nueva unión (los diferentes tratados de Roma). Al mismo tiempo refleja el
dualismo mental y espiritual del ser humano como un encuentro de confrontación más
bien conflictivo que pacifico entre las tradiciones y conceptos del viejo mundo
(restos de atlántida) y
el amanecer del mundo actual en la nuevo luz espiritual del sol.
De un lado Roma es un espejo de las acciones de los seres humanos que
gobernaban por su fuerza de dominación para su propia gloria, sacrificando, si
necesario, los "inocentes" de la masa sometida (símbolo el Coliseo).
De otro lado Roma esta venido centro mundial de la esperanza de la liberación
de la humanidad de esta sumisión (los brazos de las columnas de Bernina de la Plaza San
Pedro se abren al mundo para acogerlo delante de la puerta del paraíso).
En todo el mundo mucha gente espera que se manifieste el Espíritu de Verdad
para abrir la puerta de liberación que conduce a la unión solidaria en la paz
del Cristo.
El progreso del mensaje de amor incondicional en todos, por
todos y con todos, que Jesús ensañaba ha
hecho crecer efectivamente esta fe y esperanza en la humanidad no
obstante las influencias dominantes y dualistas del mundo viejo que
transformaban el mensaje original. Así Roma volvía mas y más como centro de concentración
y de expansión de las semillas de una
nueva conciencia de unión solidaria y fraternal. Pero
ahora, la copa del dualismo conflictivo es llena. Corre el riesgo de desbordar por la efervescencia de nuestras relaciones de desarmonía
provocada por las nuevas energías
de luz espiritual que revelan la verdad sobre el sentido de nuestra vida.
Esta venida el momento
que las semillas de la nueva conciencia colectiva crezcan por la intensificación
de la fuerza del espíritu de verdad en el perspectivo de frutas divinas. Es una
fuerza irresistible que finalmente volverá la energía pervertida de Roma en
energía de Amor vivo.
El plan de la Marcha Mundial de Solidaridad es poner e marcha esta nueva fuerza
para que se abre la puerta del centro sagrado de Roma, el Vaticano (centro de
luz en el corazón de la Tierra). Es el tiempo de que, junto con la
humanidad, debe liberarse de su encerramiento para no perder su sentido de
verdad. Que el Papa Francisco no quiere
vivir más en su vieja estructura y sistema de aislamiento parece muy significativo.
Roma esta venido así para la humanidad el lugar de esperanza de la
concretización del paraíso en la tierra. La concentración de esta esperanza ha
focalizado y confirmado la luz nirvánica de los diferentes niveles del paraíso
celeste sobre el vaticano (vat-icon = recipiente de reflejo del Espíritu de
Verdad). La vida celeste es uno con la vida en la materia, pero la oscuridad de
la visión de la mente humana tiene dificultad de aceptarlo. Tiene gafas de deformación
y de división. Entrar en la unión es el significado de la resurrección de
Pascua, la revelación que esta unión es en realidad el nacimiento del ser
humano en su inmortalidad espiritual al cual la muerte no tiene más impacto.
Así el Vaticano recibió para la humanidad las llaves para
abrir la puerta hacia la realización del paraíso espiritual-divina en la
tierra. Solamente, cuando los dos llaves (unión espíritu y materia) se
invierten de dirección y que sus códigos toca la comprensión concreta del ser
humano, esta puerta puede abrirse del hecho que la energía de amor solidaria vuelve
realidad. Es decir, cuando el ser humano acepta que hace parte del Espíritu de
Unión Solidaria y que une su mente condicionado con el amor incondicionado de
su corazón, el horizonte de la conciencia infinito se abre al Espíritu de la
Verdad. Pues baja e ilumina el ser.
Por su expansión despierta entonces en la humanidad el
estado de conciencia de formar un solo cuerpo de ser unión Cristo-Buda, en, por
y con cual forma una sola realidad de Fraternidad Universal. Esta unión
solidaria entre el mundo abstracto y concreto liberara el potencial colectiva
de la humanidad indispensable para superar a los amenazas actuales de su
sobrevivir. Transformara su planeta de
lucha entre bien y mal en planeta (con)sagrado por la armonización de sus
relaciones torcidas en relaciones justas. Solo una transformación positiva y
pacifica puede alcanzar este objetivo.
Es entonces indicado por el plan que la Gran Marcha Mundial pasa por Roma
para trabajar la liberación de su centro sagrado por media de la energía del
perdón, llave de toda redención humana. En este sentido consagraremos la plaza
San Pedro también plaza del perdón de la humanidad con la energía de bendición de
Cristo-Buda que la llena luna de Wesak nos transmite del sol como intermedio.
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