Todo tiempo de transición es un periodo perturbado en el que los elementos que han sido desconocidos o no valorados en su justo valor se ven empujados a ofrecerse de nuevo al conjunto de la vida con el fin de que sean rehabilitados o sacralizados. Pasa por la muerte (mas) simbólico o el sacrificio de su pasado para entrar en una realidad superior, simbolizada por la crucifixión.
Hace 2000 años fue la sacralización del cuerpo del ser humano individual por el Espíritu Crístico de amor-sabiduría en fin de preparar la ascensión del cuerpo humano. Ahora es la crucifixión de la masa colectiva para liberarla de su inconsciencia colectiva. Sacraliza su PODER CREATIVO DE SOLIDARIDAD, LLAMADO DEMOCRACIA PARTICIPATIVA. Pasa por atacar todo lo que hace aparecer el espíritu de verdad. Este proceso es el efecto del ascenso de la tierra a la quinta dimensión, la liberación de la expresión de la creatividad colectiva. A su vez, es el efecto de la ascensión definitiva del sol a la sexta dimensión el pasado otoño. Su luz abre la visión holística de síntesis, el verdadero conocimiento que revela las relaciones de servicio único y creativo de todos los elementos de la vida en beneficio de su unión.
Este conocimiento revela que todo PODER REAL Y DURADERO se basa en FE (garantía de autenticidad, elemento aire), ESPERANZA (actitud positiva, elemento agua), RESPETO (amar al otro como uno mismo, elemento tierra) y PERMISO (suerte de las acciones acordadas, elemento fuego). Es la crisis actual del poder personificado la que vive el fin de su dominio y, por tanto, de su división y separación. Es el tiempo del retorno al compartir del servicio apropiado de cada uno al conjunto, a la integridad de cada uno, como parte de la totalidad o de la unión de la Vida. Es también el tiempo de las resistencias y excesos de todo orden exclusivo (separatismo, globalismo, autoritarismo, individualismo, colectivismo) a este proceso inevitable para sobrevivir.
Hemos hecho una síntesis de estas revelaciones a base de un codo de la sabiduría atlante, llamado Ha Hé, que significa maravilla (del) aliento (de la vida), puesto en relación con el simbolismo de la cruz de la vida formado por el trébol de 4 hojas de corazón.
Meditando sobre esta imagen encontraríamos la esencia misma del poder de la democracia participativa. El sobrevivir de la humanidad pide aceptar de pasar de la sumisión ciega (dominación colectiva material) a la libertad responsable (libertad de expresión solidaria del potencial inteligente de cada uno).

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