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La puerta de Shamballah (el corazón: la habitación de Dios)


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viernes, 1 de diciembre de 2023

Gizeh, Dendera y Montserrat: la evocación de las Constelaciones de Leo y Acuario y su influencia sobre los cambios de los ciclos del sol y de la tierra.

Representación clásica al inicio de la era de Piscis

Una vez más, la visita a las montañas talladas de Montserrat nos enfrontaba a los cambios que acompañan el ciclo pleiadiano de casi 26000 (25800) años del sol y su sistema. Tratemos de ver eso de más cerca en un contexto global tanto como sea posible.

Estamos entrando actualmente en el periodo de transición hacia la era de acuario, el principio de un nuevo ciclo. En este tiempo, el norte es apuntado desde el eje de la tierra cerca de la estrella Polar, Polaris.


El sol se acerca entonces, al equinoccio de la primavera, a este eje para entrar progresivamente en la zona de la Constelación de Acuario. Por el efecto de la precesión, la limité de esta constelación (330°) se desplazaba durante los 2150 años pasados progresivamente hacia el punto vernal de 0° igual a 360° (movimiento de 1/12°  o 30° del ciclo de 360° de 25800 años).

Así la Constelación de Acuario encontrándose en el Norte entre 330 y 360° (0°), la Constelación de Leo se encuentra automáticamente al lado opuesto en el Sur, entre 180° y 150°, como muestra la representación del zodiaco a la izquierda. Su estrella principal Regulus (= pequeño rey, regulador) se encuentra también 30° más lejos alineada a 180° por el efecto de precesión.

Por lo tanto el principio de la Constelación de Acuario se encuentra entonces en dirección de la Estrella Polar, Polaris de la Osa Menor, en oposición al Sur, con su estrella principal Regulus al inicio de la Constelación de Leo. Nos parece que funciona como referencia-regulador del entorno local de la galaxia con el sistema solar. Esta estrella está relacionada con la tierra en el centro del círculo que representa la precesión por alineación con el centro de orientación GRAU en el cuadrado (de las 4 estrellas) de la Osa Mayor (punto de cruce de la eclíptica de Mercurio y el movimiento circular pleiadiano del sol). Junto con la estrella Arcturus (= guardiana de las osas), referencia-regulador de la galaxia con el universo, la estrella Polar y la estrella Regulus forman un gran triangulo como indicado en el primer esquema del cielo. Nos parecen gobernar las energías de los efectos del  movimiento del sol sobre la tierra entre otras en relación con la posición y la inclinación de su eje en el cielo.

Nota: Veamos el diagrama superior del cielo como elementos unidos y comprimido en una representación cuántica con un potencial multidimensional que muestra relaciones insospechadas. El triángulo azul es una de las bases de la geometría sagrada de nuestra galaxia.


El león y su representación en el cielo tenían un papel importante de ajuste de la vida en el Egipto antigua. Estaba asociado al sol y el faraón que gobiernan la vida y la muerte. Como rey de los animales, simbolizaba la justicia como fuerza principal y dominante del universo, al mismo tiempo peligro y protección en el movimiento de renovación vía los ciclos. Ha remplazado, por razones religiosas, el Oso de Europa en la Edad Media que figura más como mantenimiento de estabilidad. (El Oso se encuentra en diferentes lugares y en las zonas con origen de cultura celta: Berlín, Bern, Madrid…) Simbolizaba también la fuerza de orientación y de protección. Lo encontramos en el cielo como la Osa Mayor y Menor con su Estrella Polar, o Polaris, que apunta el Norte de la tierra como referencia actual del mantenimiento de los ciclos.

De otro lado, la representación lo más conocida del león en Egipto es la esfinge de Gizeh que apunta sus ojos hacia el sol amaneciendo en el Este. El sol parece transmitir su fuerza por medio de su luz. Notemos que la constelación de Leo forma una de los ángulos de la Grande Pirámide como indicamos en la última imagen. El amanecer del sol se sitúa al Este como indica la esfinge a menos que el norte del eje de rotación de la tierra no se desplace hacia la dirección del sur (inversión). En este caso el sol amanece al Oeste. En todo caso, la esfinge con la gran pirámide parece corresponder un reloj astronómico que tiene 2 ejes a base de los 4 puntos de referencia fija de la pirámide: acuario-leo y tauro-escorpio. De toda manera, en relación del universo, el amanecer del sol se sitúa siempre entre el norte y el sur y el este y el oeste. Es lo que representa la imagen del sol entre dos leones en el templo iniciático de Dendera en Egipto.  

No se puede ver en esta representación la simple evocación del fenómeno de la precesión de la tierra por el cual el sol sale una vez cada 26.000 años en el signo de Leo. La  posición de la Constelación de Leo se encuentra, por el efecto de precesión, solamente al equinoccio de la primavera en dirección más exacta del Este a partir de la era del Toro, como indica la imagen arriba, puesto sobre la esfinge (Great sphinx), desde el centro del zodiaco. Su estrella Regulus se encuentra allí solo al final de esta era. Por otro lado, en la época actual, el sol se pone en el momento de los equinoccios por encima del hombro derecho detrás de la esfinge. No parece haber una correlación plausible entre estas dos situaciones. Así que nos falta mirar más allá.

En esta imagen, vista de la tierra, el sol figura enfrente en el medio, a bajo de una barra de equilibrio que orienta las cabezas de dos leones, mirando en dirección opuesta (este-oeste) hacia el horizonte. Esta viga nos parece representar el posible movimiento de balanceo del eje de la tierra, apoyando el cielo al norte arriba y el suelo al sur a bajo. Muestra que la constelación de Leo en relación del sol puede encontrarse, por el balanceo de la viga, a veces a su izquierda, por cambio del eje de la tierra. Ya inclinada de 23°26’ al este, según la situación del momento, puede descender hacia el sur, mientras que, al lado opuesto, el eje sube hacia el norte para volver después de un tiempo.

Parece que cada medio ciclo pleiadiano, o aproximadamente cada 13000 años, se producen cambios importantes en la tierra. La última vez conocida, fue el tercer cataclismo que sacudió la Atlántida y provocó su desaparición definitiva en la era de Leo. Sin embargo, esto no implica una inversión automática del eje de rotación de la tierra. Además de cambios más o menos importantes en las condiciones interiores de la tierra, que pueden influir en la estabilidad de los polos del campo magnético, se necesitan cambios externos, como posiciones específicas de los planetas y/u un entorno cósmico especifica incluso un comportamiento solar inhabitual, como actualmente, para que el eje de la tierra pueda cambiar significativamente, hasta acercarse a una inversión. Es una situación que podría considerarse para la primavera de 2024 y que hemos explicado y publicado bajo el título y enlace: El salto cuántico de la Tierra: el tiempo 0 de la manifestación de la energía de síntesis: el colapso cósmico de la Ascensión de la Tierra, probable en 2024, publicado en el blog de Pangeosis el 1 de octubre de 2023.

Pero cualquier sea el movimiento de la tierra, la salida del sol siempre estará en el medio de ese movimiento, como mostramos en el plan de Montserrat después. Heródoto menciona en sus escritos que esta inversión del amanecer del sol al oeste por una bajada del norte hacia el sur, debería haberse repetido al menos dos veces según la memoria de los sabios egipcios.

Esto puede plantear el problema si estos cambios, más o menos repetitivos, del  eje de rotación de la tierra no serían siempre marcados en el magnetismo de la materia terrestre. ¿Por qué? Notamos que hay cambios que a veces son el efecto de causas externas, a veces de causas internas o una mezcla entre ambas. Cuando cambiamos un imán de posición polar con la mano, su polaridad no cambia, solamente sus polos están orientados en otra dirección. Es una causa externa. Por el contrario, si el magnetismo cambia por dentro, por ejemplo por calentamiento, se facilita un cambio en su polaridad magnética. El cambio de los polos, sólo por causas externas, no dejaría tantos rastros o pocas en la materia terrestre. Los cambios más importantes que tienen un profundo impacto en el magnetismo terrestre dejan una huella más evidente.

Los 2 leones comparten el cielo en dos zonas de 150°, separadas por el centro del sol y formados por las líneas que tocan una oreja de cada león. Entre ambos hay una zona de 30°, el tiempo de cada era ciclica. Los egipcianos sabían que hay siempre algunas variaciones en los movimientos celestes Por eso muestran desigualdades en sus representaciones que esconden zonas de flexibilidad o ajuste para las variaciones de las fuerzas cósmicas que interactúan. Así que notamos que la parte izquierda de la imagen es ligeramente diferente de la parte derecha como los propios leones. Por lo tanto, la imagen muestra una flexibilidad de 5° por encima y por debajo de las zonas de 30° (lo que hace un total de 10°). La imagen es la representación de une visión que evoca una realidad de contradicción alrededor de la fijación de la Constelación de Leo en relación del tema de su papel de gobernador de movimientos celestes.

La constelación de Leo estaba en la era de Piscis, última era del fin del ciclo pleiadiano actual, al inicio entre 120 y 150° (Este) en relación al Polo Norte de la tierra. Al comienzo de este ciclo pleiadiano, se produjo posiblemente una inversión con la Constelación de Acuario tras un cambio del eje de la tierra con un retorno a la mitad del ciclo en la era de Leo, provocando la tercera catástrofe de Atlántida conduciendo hacia su desaparición final. Dada la inclinación de la tierra (23°26 Este), esta inversión parece limitarse a 150° (23°30 fijo +150° = 173°30). Teniendo en cuenta el margen de ajuste (5°- 10°), la nueva inclinación del eje de la tierra se habría reducido entonces entre -6°30 Este y 3°30 Oeste. Nos parece explicar la inclinación de la línea Cadireta – Timbaler (10°) más bajo en el mapa de Montserrat que sigue.

Hay razones para dudar de esta explicación a base de la  simple representación de Dendera. Sin embargo, gracias a Carmen Maymo de Barcelona, descubrimos esta otra representación celeste, evocada por las montañas de Montserrat que ya hemos explorado parcialmente tres veces. Nuestra amiga descubrió que estas montañas son como un libro abierto de tiempos remotos, probablemente elaborado  por los gigantes atlánticos. Ha dedicado dos libros: el templo abierto de Montserrat y el templo de Horus (Osiris), un tercero estando en curso.  Esta montaña tallada nos reveló gracias a estos libros y nuestras visitas, que el eje de la rotación de la tierra podría cambiar más allá de lo que se conoce actualmente


Al límite norte de esta montaña encontramos la cadireta, una roca muy adelantado y orientada hacia el norte. Justo detrás hay una abertura que parece esculpido en triangulo casi perfecto adelantado de la cadireta La cadireta se parece a un esfinge o león elevado que mira al horizonte del norte. Vista desde a abajo, parece más bien a una cabeza de serpiente, símbolo del movimiento energético eterno de transformación cósmica (Kundalini), siempre orientada hacia el potencial de su origen (el círculo del Ouroboros). En este contexto la esfinge evoca sin duda la Constelación de Leo en el cielo, ¡Es decir, por qué se encuentra aquí orientado hacia el norte!  En la época actual se encuentra hacia el este a 150° hacia el Este, como se ha indicado anteriormente. ¿

Y por qué este triángulo? ¿Un símbolo femenino como propone Carmen Maymo que esconde el secreto de un mecanismo celestial? Este triángulo parece tener los mismos ángulos que nuestro triángulo sa-

Grado Polaris-Regulus-Arcturus, pero Regulus apunta hacia el cielo como se muestra en la imagen anterior.  

Entonces proyectamos el gran triángulo Polaris Regulus-Arcturus para ver el fundamento de nuestra intuición y presunciones. La estrella Polar debía coincidir con la cadireta y el triángulo debía tomar la misma posición que en el cielo hasta que la línea Arcturus-Regulus toca la posición del timbaler frente al sur. Aquí, el timbaler (el baterista que despierta) tiene la imagen de la cabeza esculpida de un hombre. En realidad evoca, en relación con el león del otro lado de la montaña, el progreso de la inteligencia del ser pensador mediante la comprensión de sus experiencias repetitivas. Según Carmen Maymo, este potencial inteligente parece evidenciado por la piedra redonda centrada sobre su cabeza. Evoca la conexión de la glándula pineal con el potencial espiritual del centro solar de su alma sobre su cabeza. Es el sentido propio del hombre acuario, el despertador celeste del sentido (voluntad) del gran designio de la vida en el universo. Se sitúa en esta montaña cerca detrás de la cabeza del gran faraón (expresión humana por excelencia de la grande Inteligencia Divina Cósmica) quién mira hacia la puesta del sol en el oeste o "¿más bien a su amanecer invertido en un tiempo lejano?" como la orientación de la piedra redonda, llamado la Tisoreta (tijeras que cortan el cielo) que evoca un disco solar o el zodiaco con el eje del mundo (axis mundi) en su centro.

Luego representamos el plano detallado de la gran pirámide de Gizeh con la esfinge orientada hacia el este.

¿Aquí se puede negar una relación con Egipto o, más bien, por el lugar, con la expresión de un pasaje de  la sabiduría atlante antes de su destrucción?

Vemos que la línea de la Cadireta hasta el Timbaler se desvía 10° del eje norte-sur. ¿El famoso juego de flexibilidad? A partir de esta línea, hay aproximadamente 23°30 para encontrar la línea entre la cadireta (la estrella polar) y la estrella Arcturus, aparentemente referencia celeste para la relativa estabilidad de la inclinación actual de la tierra. A continuación, la estrella Regulus se encuentra de 120° hasta 150°, dependiendo de si situamos la estrella Polaris del triángulo en el centro de la imagen (la estrella polar en relación con Gizeh) o en la cadireta.

Al principio de la era de acuario Regulus debería estar a 180° en oposición con el Norte, pero aquí encontramos el león a 0° al Norte. Todo esto nos hace pensar que lo mostrado aquí es que el eje de la tierra no se habría invertido completamente, sino de 150°-151° a partir de la inclinación de 23°30 de la tierra, más un ajuste máximo de 10°. De hecho, la inclinación del eje de la tierra habría estado más cerca del Norte celeste entre 6 -7° hacia el oeste a 3 - 4° hacia el este (lo que habría influido fuertemente en el clima). ¿No es esto sugerido por el triángulo detrás de la cadireta que también parece un poco inclinado?

Estos indicios, bastante coincidentes, muestran la probabilidad de inversiones más frecuentes, más o menos parciales, del eje de la rotación de la tierra. Pero aún nos faltan más datos precisos de su repetición de balanceo cíclico o repetitivo, como cuenta Heródoto.

Photo: https://totmontserrat.cat/ngg_tag/la-tisora/

Si miramos más de cerca este triángulo Polaris-Regulus-Arcturus, vemos que se trata de un triángulo aproximadamente isósceles con dos ángulos de 62° que parten de Polaris (orientación) y Arcturus (contrapeso de ajuste), igualdad que es propio del principio de una balanza. La ciencia confirma que el triángulo es la forma básica del tetraedro que estructura el equilibrio de la energía cósmica (Nassim Haramein).  Los Atlantes y Egipcios con su cultura piramidal lo sabían bien.

Finalmente, es Regulus que forma el centro del movimiento de equilibrio (56°) que permite cambios según la evolución luminosa de las facetas del potencial del universo. Nota: El ciclo celta contaba con 56 años, es decir, 59 años lunares y 118 ciclos eclípticos).

Todo esto viene cada vez más claro como los indicios del mecanismo de un reloj celestial. Por lo tanto, es conveniente volver a la primera imagen para una mejor comprensión. Partiendo de la estrella Regulus en línea recta, llegamos al centro del círculo de la precesión pasando a través del centro (entre las 4 estrellas) de la Osa Mayor, que llamamos GRAU (alusión al carácter dominante del animal que en la bóveda celeste aspira nuestra mirada por su luz y la orienta hacia la estrella Polaris) centro de la materia gris o de la mente de la inteligencia celestial según la Gran Invocación.  Regulus seria, pues, la referencia de la orientación del eje de la tierra en relación del sistema solar.

Por otro lado está Arcturus. Una línea recta cruza, en estos tiempos, la órbita de Marte a la prolongación del eje del sol (7°) pasando por el centro (entre las 4 estrellas) de la Osa Menor, que llamamos PAU (Paz en catalán). Este centro figura en la Gran Invocación como centro de amor o de la energía libre del corazón de la inteligencia (Dios) de la galaxia. Esta estrella parece también directamente ligada a la energía de la línea central que atraviesa el cono de los fotones que entra desde las fuentes cósmicas a través de un centro invisible detrás de las Pléyades, Le hemos llamado Kali (diosa de la fuerza vital o del dinamismo del universo). Aparentemente, es en este cono donde el sol empezó a transitar las dos últimas décadas, lo que provocaría su comportamiento inusual. La estrella Arcturus parece gobernar la relación del sol con la galaxia y la tierra dentro el sistema solar.

Nota: Parece que se quiere ignorar que el tránsito del sol en el cono de los fotones sería una de las causas de la aceleración inesperada del calentamiento climático, junto con los cambios en el sistema solar. Veremos qué nos ofrece 2024. En cualquier caso, estos grandes cambios energéticos deberían cambiar totalmente la vida en la Tierra debido al encuentro entre tiempo y espacio y la probable inversión del tiempo cuántico interior y el tiempo lineal exterior.

Luego está la estrella polar, Polaris, alineada con GRAU y el centro en la Constelación de Pegaso, a la que llamamos Kalki (nombre del caballo iniciático, el unicornio, forma simbólica de la inteligencia que sale del tercer ojo que acompaña la vuelta de Krishna). Es el centro de convergencia de toda la sabiduría o inteligencia de las fuerzas galácticas en dirección al punto omega del Gran Atractor.

Somos conscientes de solo levantar una pequeña porción del vellocino de la luz de la verdad que vela los posibles cambios del eje de la tierra en relación con la bóveda celeste. Todo está conectado. La tierra es un cierto reflejo de la evolución del cielo. Esperamos que esto aliente más investigaciones que complementen y corrijan nuestras investigaciones.

Gracias a Carmen Maymo: video drone Montserrat : 

 

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