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La puerta de Shamballah (el corazón: la habitación de Dios)


Blog para promover un movimiento interactivo en el marco del trabajo de síntesis, presentado como Pangeosis.
El trabajo de síntesis se concibe para liberar la conciencia
colectiva. Se basa en el conocimiento y el control de la energía universal.
Se refiere a cada ser humano y a su responsabilidad.
Recurre especialmente a los líderes: políticas, sociales, económicos, profesionales, científicos, educativos y sanitarios y espirituales y religiosos.

Charlas-talleres-conferencias-armonizaciones

Convivencia de Pascua en abril: Almenara de Tormes (Salamanca)

en la casa de formación de los misioneros de la providencia

organización: Iñaki Mendizabal/Irun.

A consultar

En el blog de la escuela universal de la vida:

2016 A la puerta de la Gran Transición

lunes, 19 de marzo de 2012

Exteriorización de la jerarquía espiritual


Ya desde el comienzo de la historia humana existen pruebas en que el ser humano fue guiado por los planos más sutiles del espíritu de luz. Se manifestaba por  medio de seres conocidos por diversos nombres, tales como: seres de luz, maestros de sabiduría, hermanos mayores, guías, ángeles o Dios mismo. En las últimas décadas este fenómeno ha ido en aumento y todo tipo de seres de luz parecen estar involucrados.



 
¿Qué es?
De acuerdo con el plan cósmico divino, todo es un conjunto que forma un solo cuerpo con el potencial de la Gran Conciencia Única, Infinita y Universal. Se realiza mediante su expresión en muchos niveles de manifestación.
El ser humano es una manifestación de las energías de esta Gran Conciencia jerarquizada en una forma física, específica y única, densa y básica (como la rodilla, que forma parte de las energías cósmicas, focalizadas en el centro del coxis de nuestro cuerpo). El ser humano es como un holograma
dotado de potencial creativo (talentos) de la Conciencia Cósmica. Encontramos una proyección cósmica de la jerarquía en la galaxia en la constelación del Cristo de Acuario .

Debido a ser encarnados en una forma única, tenemos la impresión estar separados de los niveles superiores de esta conciencia. Los condicionamientos de la vida cotidiana crean un velo, o vibraciones, que impiden  "aparentemente" unirse con estas dimensiones. Sin embargo, según la ley de la unidad de la creación, los seres humanos no pueden manifestarse y vivir sin mantenerse conectados. Tiene, por lo tanto, siempre esta capacidad de conectarse "conscientemente" con estos niveles más altos de la Conciencia Superior que corresponde a  su (estado de) Ser Superior.  Por lo tanto, puede comunicar con sus aspectos divinos, angélicos de amor, de sabiduría, o de su genio creativo. Poco a poco, ya que el ser humano es capaz de integrar y expresar estos aspectos, el ser humano se realiza y es reconocido como  maestro y como divino.

El papel del hombre es transformar el potencial divino de la luz nirvánica (Buda) de Conciencia, Amor y Sabiduría, donde reside su verdadera naturaleza, para que ésta permanezca disponible para todos y en todo el universo. Cada transformación asciende a los planos más sutiles del universo de acuerdo con el grado de poder, de amor y de sabiduría que realizamos en la Conciencia Cósmica.

En cuanto a la "ascensión" las realizaciones "transitan" en los diferentes niveles captando la información que sea más adecuada a su nivel de conciencia. La realización  conseguida por una persona, en el tiempo como artesano, erudito, maestro u otro avatar y puede ser reconocida como una realización de amor-sabiduría de todo el universo y su Gran Conciencia, conocida por el ser humano como la entidad ( o estado de ser) del Espíritu de Cristo, Buda.

El proceso de ascensión es pues el efecto del trabajo en la tierra o cualquier otro lugar o nivel del universo. Se nos permite hablar de los maestros ascendidos, lo que no significa que la entidad que se encarnó, esté completamente realizada. También el Espíritu Cristo-Buda, continúa cumpliendo su conciencia cósmica, en concreto a través de la encarnación en todos nosotros. Además, los maestros siguen reencarnándose para continuar su ascensión a pesar de que no sean reconocidos o que a menudo no se reconocen incluso a sí mismos como tales. Esto se debe a la ley de separación que mantiene la dualidad entre el mundo espiritual (el conjunto único) y el mundo de la materia (el individuo único) y que los maestros todavía no han superado esta dualidad, sino el Espíritu de Cristo-Buda. Este estado supremo de la conciencia es el estado del Hijo único de Dios quién se expresaba a través de Jesús.  

Especialmente en esta época, el Espíritu de Luz de Cristo-Buda retorna con fuerza en las tinieblas planetarias para despertar considerablemente esta conciencia de dualidad según el plan de los ciclos cósmicos. Gracias a este retorno, somos estimulados a ver lo que es bello, lo que es puro, lo que es sagrado, en pocas palabras: nuestra naturaleza cristalina, divina. La voluntad del plan es que superemos la conciencia de separación individual para entrar en la realidad superior de la conciencia cósmica, que es de naturaleza universal, holística o unida.

La expresión de la conciencia colectiva todavía sólo existe efímeramente en la tierra, especialmente en algunas comunidades y asociaciones con un objetivo colectivo, bien definido. La idea de las naciones y de sus federaciones sigue siendo más bien un motivo de satisfacción de poder y de pragmatismo administrativo que una conciencia colectiva real que va más allá de intereses personales. Es sobre todo el peso ciego de la masa de la inconsciencia colectiva el que gobierna el mundo e invita a la división entre gobernantes y gobernados, y por lo tanto, a un sistema “necesariamente conflictivo." Incluso los grupos de "iluminados" o espirituales no son una excepción. Muchas de sus ideas cuadran siempre en este sistema y lo refuerzan a menudo. Además, todavía están siempre confrontados con el.

Sólo se puede imaginar que el retorno de Cristo tendría como objetivo el poner remedio a esta situación de dualidad y de separación que impide la evolución de la humanidad y el desarrollo de relaciones más justas. La voluntad del plan divino es en realidad acercar el aspecto individual del despertar espiritual de cada individuo, ya sea maestro o discípulo, con “el estado de ser Hijo único” de la Conciencia Cósmica por, en y con todas sus realizaciones en el universo.

Esto se debe a que el objetivo previsto del plan de Dios con la exteriorización de la jerarquía espiritual es la unión del potencial creativo de amor-sabiduría divino de los seres humanos para que todos puedan acceder a él. Esto es especialmente importante debido al gran número de seres encarnados actualmente, en representación de todos los niveles de la conciencia del universo. Es un verdadero desafío para el destino planetario y cósmico. Sin este desafío escatológico el ser humano no puede transitar desde el nivel material de la tierra para continuar su ascensión a un mundo espiritual más adulto. Sin la libertad de este desafío se mantendrá, incluidos los maestros, en la dualidad y la separación. La realización de esta unión es lo propio del trabajo de síntesis, de la ciencia de síntesis y  de los centros de síntesis y sus redes, explicado en otra parte .

Esta exteriorización está pues en "poner juntos" todos los niveles de la manifestación con todo su potencial realizado. Este "juntar" libera el potencial creativo que es necesario para realizar la unión de la fraternidad cósmica. Va más allá de toda división y separación de tiempo y espacio, gracias a la fuerza colectiva y solidaria que se libera por la unión entre la mente y la materia por la conciencia de la unión o de síntesis. Este reconocimiento en cada uno, "conviviente compartiendo, colaborando y comunicando" en la unión solidaria, es el objetivo y la realización de la jerarquía espiritual. La formación de una masa crítica forma parte de este proceso de despertar y de unión.

Es la única manera de que la dualidad entre  maestro y discípulos vaya a desaparecer, que el espíritu de la igualdad, de libertad, de fraternidad y de solidaridad se haga una realidad de armonía y de paz duradera. Es entonces cuando uno respetará al otro. Todo el mundo tendrá acceso gratuito a los diferentes niveles de realización de la conciencia del Espíritu de Cristo-Buda Único por la vía del estado crístico del otro, como parte de uno mismo. Es desde el momento en que el hombre haya comenzado a aceptar este objetivo y dejar de poner  barreras personales o condiciones, relacionadas con objetivos o visiones espirituales, religiosas u otras, individualizadas, que los maestros-discípulos y los discípulos-maestros pueden exteriorizarse como un solo cuerpo de Cristo-Buda Viviente en la jerarquía espiritual y fraternal del universo.
 
El propósito de la venida de Cristo está íntimamente ligado a esta exteriorización, su trabajo constructivo en el respeto y la libertad de cada uno, estando todos unidos en el servicio al bien de todos. Este retorno no es, en primera instancia, ya que el mundo ha demostrado en su inconsciente colectivo, un enfoque hacia y en una sola persona, instructor o avatar, como hace 2000 años. Entonces si alguno os dijere: “ꞋEl cristo está aquí o alláꞋ, no lo creáis dijo Jesús

La voluntad del plan es que el Espíritu Divino Supremo se vuelva visible y palpable en cada uno, que los seres humanos se reúnan con su verdadera naturaleza divina. Es cierto que cada uno focalizara el potencial de la luz de la jerarquía según la gracia aceptada e integrada (el hábito blanco cuántico). También es cierto que los que focalizarán más que otros el Espíritu van a ser reconocidos como las guías y que el enfoque de un Guía-Instructor del Espíritu de Verdad podrá revelarse como la coronación del trabajo que une a toda la humanidad a través de todos los centros de energía más importantes del planeta. Pero el advenimiento de esta revelación está en las manos de los seres humanos. Este reconocimiento no sólo depende de sus peticiones, sino también de sus esfuerzos para querer la paz mediante la armonización mutua para salir del mundo conflictivo de dualidad y de separación.
 

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De la liberación del ser humano divino nace el desapego frente las pasiones de las relaciones humanas

Del apego nace la codicia

De las justas relaciones con uno mismo, los demás y el entorno nace la gracia

De codicia nace la ira

De la gracia nace la paz interna y externa

De la ira, productora de decepción, nace la angustia

De la paz, productora de satisfacción, nace la alegría y de esta su madre: nuestra asunción espiritual

La depresión confunde la memoria, destruyendo la razón

La asunción espiritual aclara nuestra memoria por encima de la muerte, instruyéndonos en la síntesis de todos los talentos en el Principio de unión de nuestro Padre Divino: la extra-lucidez del oír, del sentir, del ver, del elegir y del discernir. Son las bases de la creación y de nuestra creatividad.

Unen nuestras pequeñas mentes con el entendimiento del amor inmenso que anima nuestro corazón con la luz del Espíritu-Madre de toda la sabiduría del Padre. Manteniendo está luz focalizada, nuestra alma se eleva hacia el Principio Padre-Madre Creador para despertarnos en la Luz de Cristo-Buda, que hace de nosotros hijos e hijas, manifestaciones de experiencias vivas de esta esta triple unión divina como, hermanos y hermanos divinos.

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