Parte 1: Força Real: El despertar de un nuevo vórtice energético de unión
Desde tiempos inmemoriales en la Tierra hay lugares de conexiones más intensas con realidades de diferentes niveles cósmicos. Según los grandes ciclos solares estos centros cambian y pueden moverse. También nuevos centros pueden abrirse. Una evolución paralela, tal vez menos notable, está ocurriendo en el cuerpo humano.
Seres humanos más sensibles han encontrado lugares que parecen proyectar más bien continuamente energía de la tierra como llamas etéricas a la imagen de las erupciones del sol. Así, estas zonas forman uniones más intensas con la energía del universo. Se encuentran en zonas rodeadas de portales de protección para su acceso debido a su mayor vibración.
Estos lugares son también estimulados por la acumulación de vibraciones espirituales superiores de seres venidos o encarnados en la tierra. También enlazan con los grandes ciclos del pasado. Están vistos como lugares de conexión más intensa con el Espíritu Universal de la Luz Original del Sol Central de la Creación. Son lugares intermedios que facilitan la presencia en las esferas terrenales superiores de seres que han realizado más su naturaleza espiritual, búdica/crística, y están directamente y conscientemente en el proceso de la ascensión de la fusión divina. Por su acceso limitado, debido a las vibraciones superiores que escapan a la percepción visual de la mayoría de los humanos, estos lugares se han convertido en legendarios y misteriosos.
Conocemos dos zonas legendarias en la tierra que requieren nuestra atención. Se revelan como los dos “jambas” de sostenido de la puerta mundial de ascensión para la humanidad. Al oeste del centurión del fuego de la tierra se concentra más bien la energía femenina cósmica con su integración, hasta al nivel físico, del fuego de la Tierra. Es la energía más bien colectiva involutiva o descendiente de las fuentes del universo. Al este se concentra más bien la energía masculina de la creación, más bien individualizada, estimulada por el fuego de la tierra, que conduce a la ascensión espiritual y el centro del sol central cósmico.No se trata de una oposición entre estas dos zonas, sino de una complementariedad de soporte de un vórtice etérico que se forma definitivamente desde noviembre 2025 gracias a la ascensión del sol en el sexto dimensión (el sexto sol de ls Mayas). Estimula la armonización mundial con la energía de la unión cósmica de la quinta dimensión. Esta dimensión excede los conceptos limitados de la percepción en 3D.
