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martes, 17 de mayo de 2016

Reflexiones sobre las llenas lunas de mayo y de junio

Estaremos el sábado en Roma para celebrar entre otras la llena luna de wesak o la bendición por la energía de la misericordia del ser humano que llama a despertarse hacia su naturaleza divina (volver Buda: el que toma conciencia de la gracia de esta energía  de origen absoluto). La energía de misericordia es la respuesta de Buda (principio del ser divino despertado) como Avalokiteshvara (el que considera nuestros llamados) y de Cristo ( principio que aporta la luz del despertar par su Espíritu de Verdad. Unas de las señales que el tiempo de la respuesta Cristo-Buda ha llegado, se ha mostrado en la proclamación del año de la misericordia por el Papa Francisco. Se trata de coincidencias de realidades que superan a los pequeñas conceptos de los sistemas mentales dualistas espirituales de los humanos. Todo es interactivo y viene de la misma fuente y se realiza in, por y con ella en acuerdos de coincidencias. La finalidad de la energía de misericordia, que es uno de los aspectos de la energía incondicionada del amor, es romper las resistencias para permitir la unión entre el mundo abstracto (del espíritu) y concreto (de la manifestación). Se  concretiza entonces al nivel del ser humano por la estimulación de la unión pacífica y más concreta entre la naturaleza divina del espíritu y su encarnación particular en el ser humano. Es lo que Jesús enseñaba y donde daba testimonio vivo por su conciencia despertada. El estado de unión es el “estado de ser Cristo” (o ser unido con el principio uno de toda vida). La conciencia de esta unión es el “estado de ser Buda”.

jueves, 21 de enero de 2016

La restauración del propósito divino y de la Gran Fraternidad Universal

El fondo de la crisis actual del mundo es su falta de coherencia en todos los ámbitos de la vida. Pesa como une fuerza colectiva y ciega sobre la humanidad. Crea confusiones y conflictos. Por un lado está la rigidez de un espíritu conservador y dogmático que idealiza sin discernimiento el orden ya pasado. Por otro lado hay un liberalismo desenfrenado de un espíritu idealista personal y grupal, que anticipa la perfección  de la vida, generalizando la proyección de la visión de sus propias ideas como ideal para todos. Por un lado necesitamos  la enseñanza de nuestras experiencias para incluir la justificación de un cambio de los acervos del pasado. Por otro lado nuestros ideales serán irrealistas e ineficaces cuando no preveemos sus consecuencias en la evolución del conjunto de la vida humana. Es difícil para la mente analítica unir estos dos polos que parecen incompatibles.

lunes, 11 de enero de 2016

Confesión espiritual del 6-7 de enero 2016

Confesión del 6 de enero, día de los Reyes Magas  et del 7 de enero, día de San Raymond de Barcelona (padre canónico del sacramento de la confesión o de la penitencia)
El proyecto MaRopa nos vino como un soñado maravilloso. Muchos dirán que sea irrealista. Efectivamente, pide una mirada desde el  alma, más allá de nuestra naturaleza humana. El alma pone en nuestros corazones un horizonte de posibilidades de éxito que nuestra cabeza no ve y no incluye aun directamente por falta de informaciones y experiencias. Es precisamente el reto actual de la humanidad aprender a mirar su destino más allá de todo lo que nos ocupa y aspira por lo que sea manifestado.
Nos falta ir más allá del horizonte limitado de las visiones del orden establecido y de muchos nuevos movimientos. Es el desafío del salto cuántico. Para ver el destino de la humanidad necesitamos encontrar el guion de un nuevo acuerdo entre la diversidad de interpretaciones e intereses que animan nuestras vidas. El acuerdo es la esencia de la cuarta dimensión. Generalmente nuestros acuerdos están demasiado personales, incoherentes y limitados al nivel grupal o colectivo al cual nos adherimos. El propósito del plan de evolución para la humanidad quiere que dejemos la aplicación dualista y errónea de la ley de la separación que todavía domina el mundo actual. Sobre todo basada sobre nuestras percepciones y reacciones emocionales, alimenta la incoherencia de nuestra mental y la división del orden en el mundo. Quiere que situemos todas nuestras acciones, pensamientos y palabras en un contexto más participativa e interactiva para la mejora de nuestra claridad de espíritu, la belleza del conjunto de la organización de la vida  y la coherencia en la utilización de la diversidad de nuestras riquezas  más allá de nuestras aspiraciones personales y de grupos restringidas.