Estaremos el sábado en Roma para celebrar entre otras la
llena luna de wesak o la bendición por la energía de la misericordia del ser
humano que llama a despertarse hacia su naturaleza divina (volver Buda: el que toma conciencia
de la gracia de esta energía de origen absoluto). La energía de
misericordia es la respuesta de Buda (principio del ser divino despertado) como Avalokiteshvara (el que considera nuestros
llamados) y
de Cristo ( principio que aporta la luz del despertar par su Espíritu de Verdad. Unas de las señales que el
tiempo de la respuesta Cristo-Buda ha llegado, se ha mostrado en la proclamación
del año de la misericordia por el Papa Francisco. Se trata de
coincidencias de realidades que superan a los pequeñas conceptos de los
sistemas mentales dualistas espirituales de los humanos. Todo es interactivo y
viene de la misma fuente y se realiza in, por y con ella en acuerdos de
coincidencias. La finalidad de la energía de misericordia, que es uno de los
aspectos de la energía incondicionada del amor, es romper las resistencias para
permitir la unión entre el mundo abstracto (del espíritu) y concreto (de la manifestación).
Se concretiza entonces al nivel del ser humano por la estimulación de
la unión pacífica y más concreta entre la naturaleza divina del espíritu y su
encarnación particular en el ser humano. Es lo que Jesús enseñaba y donde
daba testimonio vivo por su conciencia despertada. El estado de unión es el “estado
de ser Cristo” (o ser
unido con el principio uno de toda vida). La conciencia de esta unión
es el “estado de ser Buda”.
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martes, 17 de mayo de 2016
jueves, 21 de enero de 2016
La restauración del propósito divino y de la Gran Fraternidad Universal
El fondo de la crisis actual del mundo es su
falta de coherencia en todos los
ámbitos de la vida. Pesa como une fuerza colectiva y ciega sobre la humanidad.
Crea confusiones y conflictos. Por un lado está la rigidez de un espíritu conservador y dogmático que
idealiza sin discernimiento el orden ya pasado. Por otro lado hay un liberalismo desenfrenado de un espíritu
idealista personal y grupal, que
anticipa la perfección de la vida, generalizando
la proyección de la visión de sus propias ideas como ideal para todos. Por un
lado necesitamos la enseñanza de
nuestras experiencias para incluir la justificación de un cambio de los acervos
del pasado. Por otro lado nuestros ideales serán irrealistas e ineficaces cuando
no preveemos sus consecuencias en la evolución del conjunto de la vida humana.
Es difícil para la mente analítica unir estos dos polos que parecen
incompatibles.
lunes, 11 de enero de 2016
Confesión espiritual del 6-7 de enero 2016
Confesión del 6 de enero, día de los Reyes Magas et del 7 de enero, día de San Raymond de
Barcelona (padre canónico del sacramento de la confesión o de la penitencia)
El proyecto MaRopa nos vino como un soñado maravilloso. Muchos dirán que sea irrealista.
Efectivamente, pide una mirada desde el alma, más allá de nuestra naturaleza humana. El alma pone en nuestros corazones un horizonte de posibilidades de éxito que nuestra cabeza no ve y no incluye aun directamente por falta de informaciones y
experiencias. Es precisamente el reto actual de la humanidad aprender a mirar su destino más allá de todo lo que nos ocupa y aspira por lo que
sea manifestado.
Nos falta ir más allá del horizonte limitado de
las visiones del orden establecido y de muchos nuevos movimientos. Es el
desafío del salto cuántico. Para ver el destino de la humanidad necesitamos encontrar el guion de un nuevo acuerdo entre
la diversidad de interpretaciones e intereses que animan nuestras vidas. El
acuerdo es la esencia de la cuarta dimensión. Generalmente nuestros acuerdos están
demasiado personales, incoherentes y limitados al nivel grupal o colectivo al
cual nos adherimos. El propósito del plan de evolución para la humanidad quiere
que dejemos la aplicación dualista y errónea de la ley de la separación que
todavía domina el mundo actual. Sobre todo basada sobre nuestras percepciones y
reacciones emocionales, alimenta la incoherencia de nuestra mental y la
división del orden en el mundo. Quiere que situemos todas nuestras acciones,
pensamientos y palabras en un contexto más participativa e interactiva para la mejora de nuestra claridad de espíritu, la
belleza del conjunto de la organización de la vida y la coherencia en la utilización de la
diversidad de nuestras riquezas más allá
de nuestras aspiraciones personales y de grupos restringidas.
