Estaremos el sábado en Roma para celebrar entre otras la
llena luna de wesak o la bendición por la energía de la misericordia del ser
humano que llama a despertarse hacia su naturaleza divina (volver Buda: el que toma conciencia
de la gracia de esta energía de origen absoluto). La energía de
misericordia es la respuesta de Buda (principio del ser divino despertado) como Avalokiteshvara (el que considera nuestros
llamados) y
de Cristo ( principio que aporta la luz del despertar par su Espíritu de Verdad. Unas de las señales que el
tiempo de la respuesta Cristo-Buda ha llegado, se ha mostrado en la proclamación
del año de la misericordia por el Papa Francisco. Se trata de
coincidencias de realidades que superan a los pequeñas conceptos de los
sistemas mentales dualistas espirituales de los humanos. Todo es interactivo y
viene de la misma fuente y se realiza in, por y con ella en acuerdos de
coincidencias. La finalidad de la energía de misericordia, que es uno de los
aspectos de la energía incondicionada del amor, es romper las resistencias para
permitir la unión entre el mundo abstracto (del espíritu) y concreto (de la manifestación).
Se concretiza entonces al nivel del ser humano por la estimulación de
la unión pacífica y más concreta entre la naturaleza divina del espíritu y su
encarnación particular en el ser humano. Es lo que Jesús enseñaba y donde
daba testimonio vivo por su conciencia despertada. El estado de unión es el “estado
de ser Cristo” (o ser
unido con el principio uno de toda vida). La conciencia de esta unión
es el “estado de ser Buda”.