Los
cambios se hacen progresivamente. Es como en las plantas. No dan fruto desde el
primer momento en que son sembradas. Igualmente pasa para la Gran Transición de
la humanidad tal y como muestra el siguiente esquema. Es un gran cambio que va en
aceleración continua en el tiempo hasta llegar a un punto clímax de corto
tiempo. Es como un huracán. Se crea mediante una acumulación de factores. Progresa y aumenta hasta un
clímax y disminuye después para disolverse. El centro es calmo pero se desplaza
constantemente. A nivel de la transición de la humanidad, pocos serán quienes
no sean afectados por las tormentas y sus efectos destructivos, a menos que
puedan seguir en el centro del sentido de su evolución.
Estos cambios tienen dos partes alrededor de un tiempo crucial al que nos acercamos ahora. Comenzaban con una
separación entre espíritu y materia que nuestra mente ha construido como
reacción frente el viejo sistema cerrado como indicamos más adelante. La
liberación de este antagonismo artificial va junto con cambios cósmicos. Están en
el origen huecos en el entorno planetario que provocan remolinos. Conducirán
poco a poco hacia una abertura crucial en el cinturón de Van Allen. Unirá las
tres dimensiones de las manifestaciones que conocemos en un nuevo acuerdo: el espacio planetario con sus formas de vida
(formas que cambian como rebeldías o jacquerias), los ciclos del tiempo con sus
altos y bajos de variaciones (transición de
condiciones como torres-madalenas de referencias) y el reparto de las relaciones entre las
energías (intensidad o plenitud relacional de las
fuerzas o de salom). En el plano cósmico, estas dimensiones son conocidas como las fuerzas mariales. Las encontramos
también en los espíritus encarnados de las tres Marías (Jacoba, Magdalena y
Salomé). Empleamos la connotación “marial” en su sentido de energías
dimensionales puras (vírgenes) cuya tendencia natural es manifestarse en un
movimiento de unión (matri(x)-monio, mariage en francés) de acuerdos puros de
manifestación. Es el significado de la
cruz marial de luz cósmica de la que se hace mención en el esquema posterior.

