Vivimos el final de un ciclo. Es la hora de hacer una
recapitulación para liberar la memoria (la base) necesaria para construir un
nuevo ciclo.
Todo son ondas. Todas las imágenes o elementos manifestados
de los ciclos pasados están más o menos guardados según la importancia de su
interactividad material-espiritual. Son como los elementos básicos para
preparar una nueva comida, más accesible y festiva que la ultima cena hace 2000
años. Hace falta entonces retirarlos de la reserva para juntarlos con los
elementos nuevos y mezclar el todo con las nuevas energías, las aguas más puras
de las fuentes de vida del tiempo de acuario.
Toda experiencia y manifestación en el universo está
codificada en forma de partículas más o menos luminosas que se pueden traducir,
como en nuestros ordenadores, como grupos interactivos de cantidades de cifras binarias que tienen como resultado
imágenes de memoria. Tienen el potencial de ser restituidas, más o menos
intactas, desde el momento en que sean reactivadas por condiciones apropiadas
que aportan las partículas luminosas adecuadas, proviniendo de una fuente
bastante pura (procesador), para estimular el potencial interactivo de los
datos conservados en memoria.
En nuestros ordenadores guardamos estos datos en
algún lugar en un disco (= lo que se decía) u otro medio adecuado.
En el universo hay diferentes niveles de soporte como en nuestro cuerpo
(huesos, linfa, sangre, etc.).
