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lunes, 30 de marzo de 2015

La apertura del libro de la vida: la memoria Akashica


La imagen de Jesús, San Pedro; María Magdalena,  San Pedro y Santiago el Mayor

Vivimos el final de un ciclo. Es la hora de hacer una recapitulación para liberar la memoria (la base) necesaria para construir un nuevo ciclo.

Todo son ondas. Todas las imágenes o elementos manifestados de los ciclos pasados están más o menos guardados según la importancia de su interactividad material-espiritual. Son como los elementos básicos para preparar una nueva comida, más accesible y festiva que la ultima cena hace 2000 años. Hace falta entonces retirarlos de la reserva para juntarlos con los elementos nuevos y mezclar el todo con las nuevas energías, las aguas más puras de las fuentes de vida del tiempo de acuario.

Toda experiencia y manifestación en el universo está codificada en forma de partículas más o menos luminosas que se pueden traducir, como en nuestros ordenadores, como grupos interactivos de cantidades de  cifras binarias que tienen como resultado imágenes de memoria. Tienen el potencial de ser restituidas, más o menos intactas, desde el momento en que sean reactivadas por condiciones apropiadas que aportan las partículas luminosas adecuadas, proviniendo de una fuente bastante pura (procesador), para estimular el potencial interactivo de los datos conservados en memoria.

En nuestros ordenadores guardamos estos datos en algún lugar en un disco (= lo que se decía) u otro medio adecuado. En el universo hay diferentes niveles de soporte como en nuestro cuerpo (huesos, linfa, sangre, etc.).