La astrología espiritual reconoce tres niveles de unión interactiva
de la energía cósmica que relacionan los doce signos del zodiaco. Se llaman la
cruz móvil, la cruz fija y la cruz cardenal.
Las cruces son en primera instancia conjuntos astrológicos
que provocan una intensificación de penetración
de la luz tachyonica (según Régis et
Brigitte Dutheil) en los niveles
más densos de la manifestación. Esta luz superluminosa estimula la iluminación
de la conciencia del ser humano en su
evolución hacia su naturaleza divina. Esta luz va casi instantánea, más rápida que la luz
iónica de la ciencia física. Es
energía de conciencia o de visión que tiene siempre un impacto de información
inteligente sobre el plano físico, a pesar de sus resistencias vibratorias. En
este momento nuestra dificultad consiste en prever el periodo necesario para
que los efectos sean visibles o se realicen en el plano de la manifestación, aunque ya sean visibles en el plano
superluminoso de un clarividente. Todo depende del nivel del impacto y del
nivel de conciencia focalizados. Cuanto más amplia sea la interactividad astrológica,
más rápidos y fuertes serán sus efectos.
Estas cruces se forman cíclicamente por medio de los planetas que transmiten las
energías supra-estelares. Tienen un impacto por un tiempo zodiacal determinado
hasta la manifestación de la cruz siguiente.
