El nuevo paradigma actúa la
ley universal del amor, que la humanidad recibía hay dos mil años, en términos
adaptados para la era del acuario. Se puede sintetizar en estas palabras:
relaciones justas con uno-mismo, el entorno y el otro
En otras palabras quiere
decir: tratar al otro como a ti mismo. Efectivamente el nuevo desafío es aprender
situarnos en la armonía del grupo o
el conjunto. Armonía y armonización están la concretización de la ley del amor
universal para la nueva era. Quiere decir que las implicaciones de nuestro
comportamiento han ganado tanto de importancia y impacto por el efecto de la masa
que involucra no solamente a todos los elementos del planeta sino también a
nivel cósmico. La vida individual por efecto de su peso como masa refiere de
nuevo a la vida en grupo y a la necesidad de desarrollar la conciencia
colectiva.
Surge en nuestra conciencia como
una evidencia por el hecho que los valores del mundo viejo se pierden porque
hemos separado las formas materiales de la vida en todos sus aspectos de su
sentido, de su esencia o espíritu. Es decir hemos creado un mundo de
apariencias donde hay un orden que controla a todo según reglas que deben
separar el desorden (o la sombre) del orden (o la luz) garantizando así un
ideal de unión. Pero se constata que siempre hacen falta más reglas, que causan más
división y más falta de sentido de coherencia. Es la crisis.